Algarve 2012. Dia 2: De Faro hasta Sagres y el fin de Portugal.


Amaneció nublado y la mañana fué variando a su antojo. A ratos tuvimos cielos claros pero al instante volvía a estar cubierto al modo plomizo. Por suerte, a partir de las 16:00 el cielo se despejó, dejando un día precioso.

Eran las 11:00 cuando llegamos al centro de Faro y ya había turistas por todas partes y autobuses que traían todavía a más directamente del aeropuerto. Nuestra intuición nos decía que era mejor ir a visitar la Catedral de Faro antes de que todos esos turistas invadieran la ciudad pero al llegar había oficio religioso así que las visitas no podrían realizarse hasta las 12:30.

Decidimos entonces pasear por las callejuelas que habíamos visto de noche, atravesar los arcos, recorrer la muralla por el exterior curioseando por el recinto y observar las marismas. Como teníamos todavía tiempo nos desplazamos hasta el exterior de la muralla, hacia la “nueva” FARO para visitar la modesta pero hermosa Iglesia de São Pedro, construída sobre restos de una ermita medieval y reconstruída en el siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa.

Portugal. Algarve 2012.  Portugal. Algarve 2012.  Portugal. Algarve 2012.

Y también la ostentosa Iglesia do Carmo, de estilo barroco y fundada en el siglo XVIII. Fué en esta iglesia donde se inició la revuelta portuguesa contra los franceses en 1808. Además tiene una interesante Capilla de los Huesos.

Portugal. Algarve 2012. Portugal. Algarve 2012.

A las 12:30, muy puntuales nosotros, estábamos ya en la puerta de la Catedral de Faro. Aún así nos tocó esperar un poco pero en cuanto que abrieron las puertas al público entramos junto con un grupo de turistas españoles y otro de alemanes. Hicimos bien en estar por allí y no perdernos mucho así pudimos ver la Catedral con relativa tranquilidad y sin agobios porque cuando salimos la fila de turistas daba la vuelta al edificio. Lo más destacado el órgano barroco con ese color rojo tan llamativo.

Ciudad de Faro. Portugal. Algarve 2012. Portugal. Algarve 2012.

Después pusimos rumbo hacia las playas. Una de las cosas que más me atraía del Algarve no era ir allí para tirarme en la playa y tostarme al sol, era ir para observar la belleza del paisaje de esas playas rocosas y escarpadas y de los acantilados golpeados y arañados por el agua…

Pero se nos echaba encima la hora de comer, así que decidimos buscar una playa en la que tirar la toalla y comernos nuestros sandwiches. La playa de Villamoura fué la primera de la que encontramos señalización en la nacional, así que para allá que nos desviamos. Una playa larga y ancha, típica del Atlántico, en la que además estábamos prácticamente solos. Después de comer, paseamos un poco por la arena fina y nos retamos a probar el agua que de antemano sabíamos que estaría fría. Pero claro, al hacer un día nublado donde el sol brillaba por su ausencia, lo que creíamos sería agua fría se convirtió en agua helada. Fuí la primera en probarla y fuí la primera en huir de las olas a toda prisa.

Portugal. Algarve 2012.

Después de que nuestros pies quedasen congelados cogimos el coche y marchamos de nuevo en busca de esas playas de hermosos paisaje. Haciendo caso de las recomendaciones de la chica de la Oficina de Turismo de FARO nos desviamos a la Playa de Santa Eulália de Albufeira. Una pequeña cala que nos sirvió de aperitivo para lo que nos quedaría por ver.

Playa do Camilo de Lagos fué nuestra siguiente parada. Hacia un lado veíamos la larga y ancha playa de Lagos pero al caminar por el mirador se nos presentaron una escaleras… y al bajar encontramos la cala rocosa de Camilo de Lagos en la que, además, había grutas. Volvimos a estar solos un buen rato, entrando y saliendo de las grutas. Me quedé con las ganas de tirarme a la parte que cubría del otro lado de la gruta, pero el agua estaba tan fría que cuando me golpeaba en las piernas hasta me dolía. El tiempo nos ofreció la oportunidad de observar la zona con el cielo nublado y con el cielo despejado y el sol brillando. Estábamos muy tranquilos hasta que alguien se asomó por el mirador y nos vió apareciendo y desapareciendo de la playa y cuando nos quisimos dar cuenta un grupo de turistas chinos invadió la cala.

Portugal. Algarve 2012. Portugal. Algarve 2012.

Playa Camilo de Lagos, Algarve 2012.

Cogimos el coche de nuevo y seguimos rumbo hacia Sagres. Pero antes teníamos un destino marcado, Ponta da Piedade, quizá una de las imágenes más representativas del Algarve.

Ponta da Piedade. Algarve 2012. Ponta da Piedade. Portugal. Algarve 2012.

Desde allí pudimos divisar las recortadas costas del “fin de Portugal” y contemplar las lenguas de acantilados golpeados por el océano. Recorriendo un poco esa zona se llega al Faro de Ponta da Piedade desde donde puede contemplarse el cabo y la fortaleza de Sagres. Os recomiendo dejar el coche en el aparcamiento gratuito que hay al lado del Faro (al menos lo era cuando nosotros fuimos) y pasear por allí con calma porque el paisaje es absolutamente deslumbrante.

Ponta da Piedade. Algarve 2012 Portugal. Algarve 2012.

Portugal. Algarve 2012.

Portugal. Algarve 2012.

Una vez que nos emborrachamos de la belleza del paisaje, aunque nos dió pena no poder permanecer allí más tiempo, cogimos carretera hacia Sagres y su fortaleza la cuál no pudimos visitar porque estaba cerrada por obras.

Fortaleza de Sagres. Portugal. Algarve 2012.

El cambio se aprecia casi de forma radical, los acantilados son más escarpados, la roca arenisca va quedando relegada mientras se entremezcla con roca “más dura”, agreste y oscura. El aire del Atlántico nos golpeó con una fuerza brutal.

Luchando con esas rachas de viento nos asomamos al acantilado y desde allí contemplamos el Faro y el Cabo do São Vicente.

Vistas desde Sagres.

Esperamos, con un intenso frío, a que el sol fuera tragado por el océano y, aunque las nubes entorpecieron la visión, nos ofrecieron otra imagen igualmente bella.

Portugal. Algarve 2012.

Una vez que el sol quedó oculto, nos dirigimos al Faro y al Cabo do São Vicente, lo que se conocía antiguamente como “el fin del mundo”. Estamos ante unos acantilados que se elevan hasta los 60 metros de altura. Aquí aún quedó más palpable el cambio en el paisaje donde la roca es aún más brusca y dura. Ya apenas había rastro de la arenisca que pudimos observar en el resto del Algarve.

Portugal. Algarve 2012.

Portugal. Algarve 2012.

Por último, ya con intención de regresar al hotel, volvimos a la fortaleza de Sagres, para fotografiar al Faro de São Vicente cumpliendo su función (Porque tenemos un pequeño enamoramiento con los faros…). Lo curioso de Sagres, además del cambio que se observa por el choque directo del Atlántico contra la tierra y su fortaleza que cuelga al borde del océano, es que el cielo “se parte” y, mientras que de un lado la luna reina en la noche, del otro la luz del sol aún araña las nubes.

Faro de Cabo San Vicente "el fin de Portugal". Algarve. 2012.


♦ Semana Santa en el Algarve. 2012


 

Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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Un Comentario

  1. Buen artículo. Soy un enamorado de Portugal, especialmente de sus playas del Algarve.

    Abrazos.

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