Algarve 2012. Día 3: Perdidos entre naranjales y paisajes de la costa atlántica portuguesa.


Volvió a amanecer con esa mezcla de nubes plomizas y claros azules. Esa mañana nos apetecía visitar algo del interior del Algarve pues casi siempre todo el mundo se limita a visitar las playas, como si nada más existiera.

Nuestra primera visita era para la Ermita barroca de principios del siglo XVIII São Lourenço dos Matos en Almancil. Una auténtica joya de azules y dorados, muy, muy escondida pero que merece la pena su visita. Los típicos azulejos azules de Portugal decoran suelo, paredes y techo en su totalidad con distintos pasajes de la Biblia, salpicados de cornisas doradas que finalizan en un magnífico retablo de oro. Hice algunas fotos con el teléfono a escondidas (no se permiten las fotografías en su interior) pero, por desgracia las perdí  Os aseguro que merece la pena la visita. La entrada-donativo son 2 €uros y se destinan al mantenimiento de la Iglesia.

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Nuestra siguiente parada era Silves. Nos encanta visitar castillos y fortalezas siempre que podemos y, como nos quedaba cerca, para allá que fuimos sin dudarlo. Toda la región del Algarve Interior está plagada de naranjales así que, de camino, disfrutaréis de un paisaje precioso y, si las rachas de viento son favorables, percibiréis el olor dulce de la naranja en el aire. Y, por si os entra ese hambre caprichosa, no os preocupéis porque de de camino encontraréis muchos puestos ambulantes al lado de la Nacional con canastillas llenas de naranjas para vender.

 Portugal. Algarve 2012.

Puesto ambulante de naranjas. Algarve 2012.

La ciudad actual de Silves es de origen árabe (aunque al parecer han descubierto una villa romana por las cercanías) y es la antigua capital del Algarve. Al llegar vimos la Catedral de Silves de la que se desconoce sus orígenes exactos pero de la que se cree que fué construida sobre una mezquita. Por desgracia no pudimos entrar porque estaban celebrando una boda.

Catedral de Silves. Portugal. Algarve 2012.

Pero sí que pudimos disfrutar del Castillo de Silves, una fortificación árabe edificada entre los siglos VIII y XIII del mismo color marrón rojizo que la tierra que lo rodea. La fortificación que podemos ver hoy, de once torreones y con murallas que se conservan en su totalidad, es el resultado de las obras almorávides de los siglos XII y XIII. El Castillo ocupa doce mil metros cuadrados y desde 1910 está considerado monumento nacional de Portugal.

Portugal. Algarve 2012.

Castillo de Silves. Algarve 2012. Portugal.

Castillo de Silves. Portugal.    Castillo de Silves. Portugal.

Mientras estábamos por allí nos cayó un chaparrón helado. Por suerte, pudimos refugiarnos en una de las almenas, porque no veáis cómo caía agua. Como curiosidad, en algunas de las piedras aún pueden verse las marcas de los canteros. Y desde el propio castillo pueden verse los baños árabes de Silves.

Otro de los motivos que nos hizo visitar Silves es que allí se encuentra La Cruz de Portugal, de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, una auténtica preciosidad. Al parecer ésta cruz iba a ser destinada al Monasterio de Batalha pero al quedar éste abandonado e inacabado la cruz perdió su emplazamiento y permaneció en la ciudad. Avisaros de que La Cruz de Portugal se encuentra a las afueras de Silves. Si queréis acercaros a verla tendréis que coger la carretera EN-124 y estar atentos porque pasa bastante desapercibida (en el mapa de ruta tenéis la posición exacta en la que se encuentra).

Portugal. Algarve 2012.

Tras salir de Silves nuestra idea era adentrarnos en la Sierra de Monchique y ver un poco más el paisaje de interior. Pero nos perdimos en esas carreteras sinuosas y pequeñas y en ocasiones destartaladas. Y os preguntaréis ¿Pero no llevabais TOMtorrón? Pues sí, pero se nos quedó “pillado” y teníamos que esperar a que la batería se agotara para poder hacerlo funcionar sin perder la cartografía. Así que hicimos kilómetros y kilómetros sin saber cómo salir de allí. Al principio vale, era bonito observar el paisaje cambiante, pequeñas lagunas, onduladas colinas, pueblecitos perdidos en la sierra (en uno de ellos se nos quedaron mirando en plan “¿Y estos españoles qué narices pintan por aquí?”) y llevarnos una buena sorpresa al encontrarnos en medio de la sierra una cantera. Pero al cabo de una hora nos empezamos a mosquear entre nosotros… y tras otra hora nos entró la risa histérica.

Portugal. Algarve 2012.

Sierra de Monchique. Algarve 2012. Portugal

Portugal. Algarve 2012.

El TOMtorrón “resucitó” lo que nos animó porque por fin podíamos saber donde estábamos. Nos esperaba otra sorpresita: estábamos en el Alentejo, en la provincia de Beja. De hecho estábamos más cerca de Beja que de Faro :O Tras otras risas entre la histeria y la locura y la desesperación bajamos la sierra con intención de regresar por la costa hacia el Algarve. Nos recibió el arcoiris y, en aquél momento deseamos que fuese un buen augurio ;)

Portugal. Algarve 2012.

Tras ver el mapa y situarnos nos dimos cuenta de que estábamos relativamente cerca de otro faro y de un cabo así que pusimos rumbo hacia allá. En el camino, que hicimos sin cruzarnos con un solo coche, nos encontramos con amplios pastos repletos de vacas y yo, como buena urbanita, me emocioné al ver a los animales. Así que a Héctor no le quedó más remedio que parar para que pudiera acercarme a las vacas y hacerles unas cuantas fotos. Las vacas, en una reacción que he notado que tienen todas sean de la nacionalidad que sean, cuando paramos el coche levantaron las cabezas y se quedaron muy quietas, observándonos. A Héctor le mosquea mucho cuando las vacas hacen eso. Creo que se piensa que van a salir todas en estampida a embestir a Gracioso (el coche)

De camino al Cabo Sardão, Portugal. Algarve 2012.

De camino al Cabo Sardão, Portugal. Algarve 2012.

Tras esta parada de rigor seguimos una carretera recta que parecía infinita y por fin llegamos a ese lugar inesperado y maravilloso, el Cabo Sardão. Rodeando el faro nos encontramos ante un terreno amplio repleto de arena y esas “florecillas” que inundan todo el Algarve.

Portugal. Algarve 2012.

La sensación que daba es que estábamos ante una enorme playa de la que no podíamos ver la orilla, pero a medida que nos íbamos acercando el aire azotaba con fuerza, y con más fuerza, hasta que nos encontramos ante unos acantilados escarpados de color oscuro, de piedra negra. Una auténtica belleza de la naturaleza.

Portugal. Alentejo 2012.  Portugal. Alentejo 2012.

Personalmente, fue el lugar que más me gustó de nuestro viaje al Algarve (aunque fuese el Alentejo), quizá por ese deje salvaje y poderoso. El océano con su inmensidad siempre ha llamado mucho mi atención, siempre evoca en mí el poderío de la naturaleza y del planeta y me hace aún más consciente de la insignificancia del ser humano. Me gusta esa sensación, observar la fiera belleza del mundo que me hace respetarlo y temerlo.

Cabo Sardão. Alentejo.

Cabo Sardão. Alentejo.

Alentejo, Portugal 2012.

Alentejo, 2012. Portugal.

El contraste respecto a estos acantilados viene cuando contemplas que en las filos de las rocas hay nidos de cigüeñas. Es el único acantilado del mundo donde pueden encontrarse. O eso es lo que nos dijeron

Seguimos el camino y volvimos a detenernos en otro “saliente” del Posto Fiscal do Sardão. Aunque pudimos visitar poco porque empezó a llover otra vez, lo que nos dejó una vista muy bonita con cortinas de agua sobre el océano. Pero no íbamos preparados para la lluvia (yo juraría que aquello era granizo), así que tuvimos que echar a correr a refugiarnos en el coche.

Portugal. Algarve 2012. Alentejo.

Portugal. Algarve 2012. Alentejo 2012.

Toda esa zona de la costa está repleta de miradores, caminos y merenderos para observar los acantilados.

Cabo Sardão. Alentejo.

Como se nos hizo de noche no pudimos aprovechar para ver más paisaje, así que nos quedamos con las ganas. Pero como nos queda cerca de la aldea de mis abuelos en Portugal, cualquier año nos escapamos de nuevo para explorar más y mejor todo ese bellísimo paisaje

Y con el buen regusto por esa preciosidad de imágenes que pudimos contemplar antes de que cayera la noche, nos volvimos al hotel a descansar para el día siguiente…


♦ Semana Santa en el Algarve. 2012


 

Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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