Excursión: Garganta de los Infiernos.


Durante el verano de 2013 decidimos no hacer nuestro gran viaje del año y optamos por visitar nuestros respectivos pueblos desde los que hicimos algunas excursiones y escapadas.

Estando en el pueblo adoptivo de Héctor (en Toledo) empezamos a curiosear para ver si había algún sitio diferente que pudiésemos visitar y así aprovechar uno de esos interminables días de verano en los que uno no sabe qué hacer. Así estábamos nosotros curioseando algunos folletos turísticos cuando la madre de Héctor nos sugirió ir a La Garganta de los Infiernos. La cara de póker que debimos poner ante semejante y sugerente nombre tuvo que ser más que interesante porque mi suegra se echó a reír con muchísimas ganas.

Al final nos explicó que era una Reserva Natural en El Valle del Jerte, que había rutas de senderismo, unas piscinas naturales muy bonitas y... bueno, a mi con nombrar el Valle del Jerte ya me tenía más que ganada

Así que preparamos nuestras mochilas con bocatas, bebidas y chusqueo variado y pusimos rumbo, con perro incluido, a La Garganta de los Infiernos.


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Como llegamos a media mañana a Jerte decidimos recorrer la Ruta de Los Pilones. Una ruta relativamente corta y sencilla de hacer y que nos permitía ver lo que quizá es lo más espectacular de la zona; Los Pilones o marmitas gigantes, piscinas naturales de roca sedosa creadas a partir de la erosión fluvial, que se moldean en formas tan extrañas como las que recuerdan a un cráter. Son impresionantes. Pero no quiero precipitarme porque no se puede menospreciar el paisaje que se admira hasta llegar a las marmitas.

Mapa de Ruta 2013

La ruta comienza en el Centro de Interpretación de la Reserva Natural y desde allí recorremos una senda que nos obliga a subir (durante una buena media hora) por escalones de piedra y tierra mientras el sonido lejano del murmullo del agua y las aves nos acompaña bajo las luces y sombras de los espigados árboles y la frondosa vegetación.

Subida hacia la ruta de Los Pilones.

Subimos un poco más, el terreno parece nivelarse un poco y comenzamos a encontrar menos verde y más tierra. Pero las vistas siguen siendo espectaculares porque a nuestros pies hay una panorámica del Valle del Jerte con las terrazas de árboles del cerezo, a la espera del momento idóneo para brotar en flor.

Senda de subida hacia la ruta. Vista del Valle del Jerte.

Giramos, hacia la izquierda, y de nuevo un pequeño oasis en el que estaremos rodeados de paisaje frondoso que nos guiará hasta las marmitas. En algunos claros podremos ver la Sierra de Tormantos y la Sierra de Gredos y comenzaremos a intuir el transcurrir de la garganta, el lugar donde encontraremos los pilones.

Senda de subida hacia la ruta de Los Pilones

Y así seguiremos caminando cerca de otra media hora más hasta que comenzamos a  cruzarnos con más personas, a escuchar un chapoteo de agua, el bullicio de la gente y algunos niños y no tan niños gritando. Y queda claro que, bajando otras escaleritas de piedra y tierra, hemos llegado a Los Pilones.

Los Pilones. Garganta de los Infiernos.

Los Pilones. Garganta de los Infiernos.

Es curioso pero al ser el agua tan clara al mirar hacia abajo se pierde un poco la perspectiva de la distancia a la que está el fondo. Parece que no pero hay zonas MUY profundas ¡NO os confiéis! Y, por supuesto, están las que no cubren nada por la piedra, que además  resbala como el demonio, así que si os decidís por nadar un poco ¡Precaución! Os aseguro que es muy fácil darse un golpetazo con las manos o lo pies. No es que quiera quitaros la idea de ir (que así leído casi lo parece) pero os aconsejo ir con cuidado sobre todo al principio o al menos hasta que localicéis las zonas más y menos profundas para poder disfrutar del lugar al cien por cien ;)

Los Pilones. Garganta de los Infiernos.   Los Pilones. Garganta de los Infiernos.

Cruzando el puente de madera se pueden recorrer Los Pilones caminando por el sendero lateral para busar otras “piscinas” más arriba. Hay zonas de este sendero muy estrechas y si os cruzáis con más personas es probable que a alguien le toque trepar un poco sobre alguna de las enormes piedras lisas.  Si os toca, tened cuidado aquí también porque puede haber algún resbalón sobre todo si hay gravilla.

Garganta de los Infiernos

Los Pilones   Subiendo los Pilones.

Después de un baño de agua transparente y fresquita para bajar el calor, nos sentamos en un claro entre rocas y comimos nuestros bocadillos. Desde allí veíamos a la gente deslizarse entre las piedras, intentar trepar por ellas, otros preferían tumbarse en alguna para tomar el sol, comer o echarse una siesta.  El ambiente, a pesar de que pueda haber algún que otro grito, es tranquilo y armonioso porque el sonido del agua te absorbe y te relaja. Y, por supuesto no dejéis de mirar al cielo porque es fácil ver a las aves rapaces dando vueltas por allí

Como teníamos que desandar lo andado (una hora de bajada al aparcamiento del Centro de Interpretación de la Reserva Natural y dos horas hasta llegar a casa) con todo nuestro pesar tuvimos que recoger los bártulos para marcharnos. Pero, eso sí, nos dimos otro chapuzón de despedida.

Los Pilones. Garganta de los Infiernos.

Aunque nos íbamos de un lugar fascinante, el paisaje que acompaña la vuelta al mundo real nos deja un buen sabor de boca. La bajada te permite estar más receptivo al entorno y disfrutar de las ondulaciones de la sierra y las formas de las terrazas de cerezos.

Senda muy estrecha y en las alturas de la ruta a Los Pilones

Y es interesante acercarse a alguno de los salientes del camino para percatarse de lo alto que se ha subido

Senda de la ruta a Los Pilones

Eso sí, la próxima vez, volveremos cuando todo el valle esté cubierto con el manto blanco de los cerezos en flor


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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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2 Comments

  1. Impresionante El Valle del Jerte en cualquier época del año. Sus once pueblos bien merecen una visita en cualquier estación. Mi favorita el otoño. Estupendo reportaje

    • ¡Hola Paco!

      Gracias por visitar el blog y comentar Nos alegra que te haya gustado el reportaje

      Sí, el Jerte es maravilloso. Y, como decimos, no es sólo cerezos en flor¡ Hay unas rutas maravillosas! ¡Es el Valle del agua! Fíjate, tenemos pendiente ir en otoño. Hemos ido en primavera, en verano e invierno, pero el otoño se nos resiste ¡Y debe ser una gozada! Vamos a ver si para el próximo podemos organizar una escapada.

      ¡Abrazote!

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