Cantabria 2013. Día 1: Santander, La Magdalena y Dunas de Liencres.


Con todos nuestros trastos cargados en Gracioso (el coche) salimos de Madrid a eso de las 6:30 para llegar temprano y aprovechar el día. Mientras vamos subiendo hacia el norte de la península poco a poco comenzamos a apreciar cierto cambio en el paisaje. Lo que pasa es  que cuando llegas a Cantabria te das cuenta. No necesitas ninguna señal en la carretera de “Bienvenidos a Cantabria” o “Comunidad Autónoma de Cantabria”. Simplemente, se nota. Veníamos por la carretera con un amanecer de un sol radiante y un cielo azul brillante, nacía uno de esos días en los que apetece salir a la calle porque es uno de esos estupendos que invitan a no parar en casa pero, de repente, atravesamos un túnel y nos encontramos con un sol escondido detrás de unas nubes bajas que acariciaban los montes y humedecían la carretera; los verdes eran más verdes y las montañas más altas. Sí, estamos en Cantabria

Llegamos a Laredo a eso de las 10 y una pizquita. Tras aparcar y dar unas cuantas vueltas en busca del hostal, hicimos las tramitaciones y dejamos nuestros trastos en la habitación. Tras coger lo que nos hacía falta, rápidamente nos fuimos a nuestro primer destino, la capital de Cantabria, Santander.

Santander es una de esa ciudades de edificios impolutos de aspecto señorial que bañada por el mar le confieren aún más ese estilo elegante y exclusivo. Aparcamos por el centro (vaya suerte tuvimos) y bajamos unas cuantas calles hasta llegar a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. La Catedral de Santander, de estilo gótico, tiene sus orígenes en siglo XII (aunque se sabe que hay restos de termas romanas bajo ella) y está construída sobre un muy pronunciado desnivel que la convierten en un pequeño laberinto de escaleras y recovecos. De hecho, tiene dos plantas; la primera, la planta baja, es donde se encuentra la Parroquia de Cristo, y es en la planta alta donde se encuentra la Catedral. Su aspecto exterior es bastante tosco, sencillo, como si su función fuese más defensiva que de culto. Aunque, por dentro, pueden observarse las características del gótico con muchísima claridad. En 1931 fué declarada Bien de Interés Cultural. Curiosamente sobrevivió a la Guerra Civil pero durante el incendio de Santander sufrió numerosos e importantes daños y tuvo que ser reconstruída durante la década de los 40 hasta su inauguración en los inicios de los 50.

Santander - Catedral

Santander - Catedral Interior

Santander - Catedral   Santander - Claustro Catedral

Tras la visita a la Catedral nos encaminamos hacia el Paseo Marítimo y fuimos deleitándonos con los monumentales edificios que encontrábamos a nuestro paso como el Edificio de Correos, a un lateral de la Catedral, o ya una vez llegados al paseo la sede del Banco Santander entre preciosas casas del mismo estilo de balcones de madera y cristal.

Santander - Edificio de Correos

Santander - Banco Santander

Dentro de la plaza del edificio del Banco Santander nos encontramos con un animado concurso del Perro de agua del Cantábrico, que son una monada

Santander - Patio Banco Santander

Siguiendo por el Paseo marítimo encontramos árboles rugosos de curiosas formas retorcidas y si nos detenemos un instante a observar el puerto comprobaremos que se pueden encontrar embarcaciones de todas partes de Europa pero particularmente alemanas y holandesas.

Santander - Puerto Santander - Paseo marítimo

Anduvimos de vuelta hacia el coche contemplando las callejuelas de la zona antigua de la ciudad y encontrándonos con el Ayuntamiento. Este edificio es del siglo XIX y justo frente a él se encuentra al barrio más antiguo de Santander y, a sus traseras, el Mercado.

Santander - Ayuntamiento

Santander - Calles barrio antiguo

Cogimos el coche y fuimos con dirección al Palacio de la Magdalena por la Avenida Reina Victoria observando las impresionantes mansiones frente al mar, algunas repletas de seguridad y otras con aspecto un poquito tenebroso.

Santander - Mansion

Pero fué en los alrededores de la playa de la Punta de San Marcos donde conseguimos aparcar y repusimos fuerzas comiendo una pizza (la de gente que se nos quedó mirando… con un toque de envidia ) antes de iniciar la andadura hacia la Península de La Magdalena. Como había sido un un buen trecho de caminata nos detuvimos un momento en la playa del Camello que hay a los pies del camino que nos llevaría al Palacio.

Santander - Cala Paraninfo Magdalena

Al llegar al paraninfo de la Magdalena nos encontramos con muchísima gente haciendo picnic en familia o con amigos. Y deambulando por allí… ¡Un botijo! Sí, atención a cómo se aprovechan los troncos de los árboles que han tenido que ser cortados porque encuentras desde ardillas talladas hasta delfines Vamos, que estuvimos un buen rato por allí dando vueltas buscando nuevas formas. Casi parecía que estuviésemos en un pequeño bosque encantado donde nuestro propósito era encontrar objetos mágicos

Santander - Paraninfo de la Magdalena

Tras subir por los jardines llegamos al Palacio de La Magdalena. Construido entre 1908 y 1912 fué una iniciativa municipal para los reyes Alfonso III y Victoria Eugenia, buscando ser su residencia de verano habitual. Hoy por hoy es la sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez-Pelayo y se emplea como Palacio de Congresos. He de decir que me lo esperaba bastante más alto de lo que en realidad es. No puede negarse que se encuentra en un paraje hermosísimo y que su estructura a la inglesa le confieren un toque distintivo pero aún así, no sé, esperaba quizá un poquito más  

Santander - Palacio Magdalena

Eso sí, lo que me encantaron fueron las vistas del mar desde el paseo que recorre la península y donde también se puede ver la Isla de Mouro y su faro advirtiendo a los barcos que llegan desde Reino Unido

Santander - Desde La Magdalena
Santander - Desde La Magdalena

Seguimos bajando el sendero y nos encontramos con el Muelle de las Carabelas. Aquí encontramos tres galeones utilizados por Vital Alsar un explorador nacido en Santander que lleva el espíritu viajero al máximo recorriendo los mares. La que llama más la atención, sin embargo, es la denominada “La Balsa”, la que se ve en la imagen con una casita de bambú. Vital Alsar, después de una lectura sobre la Kon-Tiki, la balsa utilizada por el explorador noruego Thor Heyerdahl en 1947, quiso imitarla y realizar la hazaña de navegar desde Ecuador hasta Australia. Construyó una copia de la Kon-Tiki y salió a la mar. Y lo consiguió

Santander - Muelle de las Carabelas

Un poquito más adelante tenemos el pequeño zoo de la península que se nutre de la propia agua del mar. Aquí se pueden ver pingüinos, leones marinos y focas, los que no paran de intentar llamar la atención de los visitantes entre jugueteos y chapoteos

Santander - Zoo en la Magdalena

Tras recorrer la península de la Magdalena y para finalizar nuestra breve visita a Santander, nos fuimos a ver el Gran Casino Sardinero. El edificio está considerado de categoría Palacio Real, fué construído a principios del siglo XX en el mismo emplazamiento del anterior Casino de la ciudad y desde 1982 está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Santander - Casino Sardinero

Nos despedimos de Santander y pusimos rumbo hacia el Parque Natural de las Dunas de Liencres y el estuario del Pas. Queríamos ver playas escarpadas y acantilados y, sobre todo, estábamos buscando la famosa Playa de la Arnía que es una de las imágenes características cuando buscas playas en Cantabria. Estuvimos recorriendo los caminos, encontrando parajes preciosos salpicados de vacas y en ocasiones de caballos solitarios.

Parque Natural Liencres

Nos íbamos perdiendo, encontrando rincones preciosos, pero no dimos con la Playa que andábamos buscando. Curiosamente, al regresar del viaje para anotar exactamente dónde habíamos estado nos dimos cuenta de que la playa de la Arnía había estado justo a nuestro lado

Pero no nos importó porque los paisajes que encontramos resultaron bellísimos; acantilados agrestes de piedra mostaza salpicada de verde, el azul intenso e infinito del mar golpeando la roca con su espuma blanca, los montículos e islotes y puntas de piedra sobresaliendo del agua, saborear el aroma de la sal en el aire fresco y escuchar el murmullo constante y poderoso de las olas ¿Apetece, verdad? A veces es mejor perderse sin rumbo y ver lo que encuentras a tu paso

Las fotografías corresponden a la Punta del Pino, el Urro del Camello y el Urro Mayor.

Parque Natural Liencres
Parque Natural Liencres

Parque Natural Liencres

Y satisfechos por los preciosos paisajes que habíamos podido contemplar de la costa cántabra regresamos a nuestro campamento base en Laredo para retomar fuerzas con una buena y copiosa cena de plato combinado con horario inglés (a eso de las siete de la tarde) y marchar al hostal para descansar de un día que había sido bastante largo pero decididamente provechoso. No por nada, al día siguiente nos esperaba otra jornada igual o incluso más ajetreada que la del día anterior.


♦ CANTABRIA 2013


 

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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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