Cantabria 2013. Día 2: Playas de Noja, maravilla geológica, un Capricho de Gaudí y más.


Empezamos el día despertando a las seis de la mañana, lo que se traduce en que era tan temprano que todavía era de noche cuando abrimos los ojos (reconozco que me dolió despertarme a esas horas). Teníamos previsto visitar la cueva de El Soplao y las entradas eran para las 10:00 así que con cierta calma empezamos a desayunar… hasta que hablando del plan del día surgió la idea de aprovechar esas horas extras y salir en busca de más playas rocosas. El desayuno se terminó a la velocidad del rayo y nos fuimos en busca de las playas de Noja, las que en principio teníamos planeado visitar el último día de viaje.

Encontramos el amanecer en una playa solitaria, enorme, larguísima, una playa de arena fina y tostada, salpicada de porosas rocas y con la bruma matinal arañando los montes. Creo que las fotografías hablan por sí mismas

Playa Tregandin, Noja

Playa Tregandin, Noja

Playa Tregandin, Noja    Playa Tregandin, Noja

Playa Tregandin, Noja

Playa Tregandin, Noja

Tras deleitarnos un tiempo incalculable paseando por la playa pusimos rumbo a las cuevas de El Soplao. La niebla empezó a hacerse más densa a medida que nos íbamos acercando a la zona.

De camino a la cueva El Soplao

Cuando se va subiendo la carretera que bordea como una serpiente la montaña hay que ir con precaución porque el ganado está suelto y es relativamente encontrárselo en la carretera o a pie de ella

Una vez llegado al aparcamiento de las cuevas me dí cuenta de que había un grupo de vacas pastando. Le dije a Héctor que me dejase allí para hacerles fotos mientras él se iba a aparcar más cerca de la entrada.

Alrededores cueva El Soplao

Ahí estaba yo disfrutando tranquila y felizmente haciendo mis fotos. En eso que empecé a oír por mi derecha un “pom……..pom……..pom……..pom……..” que hacía retumbar un poco el suelo. Rodeada de ganado pues la verdad es que no le hice mucho caso. Entonces pasó a ser un “pom…pom…pom” y yo seguí a lo mío hasta que de repente se convirtió en un “POMPOMPOMPOMPOMPOM” que mi instinto de supervivencia ya no podía dejar de ignorar y quién gritó dentro de mi cabeza un: <<Haz caso a ése ruido, maja. YA>> Giro la cabeza a la derecha ¿Y qué me encuentro? ¡¡¡Un toro viene a por mí a todo trapo!!!  Así que hice lo que el instinto manda: salir corriendo y huír. En un momento de esos de millocentésima de segundo pienso que igual solo estuviese pretendiendo alejarme de su territorio (me percaté de que había terneros junto a las vacas) así que me adentré unos metros en el aparcamiento y me giré a ver qué tenía detrás. Y en efecto, no se si mi razonamiento era correcto o simplemente tuve suerte, pero el toro se quedó en el cesped sin adentrarse en el aparcamiento. Me miraba fijamente con cara de malas pulgas y marcó su territorio con un chorrito muy sonoro (por si me quedaba alguna duda sobre quién es más fuerte de los dos).

Alrededores cueva El Soplao

Me fuí hacia la zona de aparcamientos en la entrada de las cuevas con una risilla provocada por la adrenalina y sintiendo la mirada del toro en el cogote (me giré ¡Y ahí seguía con la vista fija en mí! ). Le conté a Héctor lo que acababa de pasarme como si hubiese sido lo más divertido del mundo y él se quedó con cara de atún en un silencioso “estás como una cabra”. Al final no pudo aguantarse y con un toque enfurruñado me dijo: “eso te pasa por estar obsesionada con hacerles fotos”. Y yo, sin poder contenerme, me volví a reír

Después de la anécdota entramos al centro de recepción de visitantes de El Soplao. La entrada general de la visita turística cuesta 12€ aunque puede hacerse una visita turismo-aventura por 32€ que nos adentrará por otras galerías de difícil acceso. Nosotros optamos por la visita turística porque queríamos conocer primero la cueva y ver si realmente era tan magnífica como parecía. Y lo es

La visita turística comienza cogiendo una réplica de los trenes que los mineros tomaban para adentrarse en la cueva. Al llegar a la parada (cuidado de no resbalar al pisar el suelo) nos conducirán por un camino oscuro que cada vez se torna más frío hasta llegar a una pequeña explanada muy poco iluminada y en el que escucharemos las gotas del agua al caer. Unas pequeñas instrucciones del guía y entonces empiezan a iluminarse partes de la cueva y su espectacular belleza nos es presentada con un toque tímido antes de comenzar el impresionante recorrido de kilómetro y medio que apróximadamente dura 1 hora. Un recorrido cortísimo si lo comparamos con los 30 km de galerías mineras que circundan esta obra maestra de la naturaleza que te transporta a otro mundo, un mundo que parece de hielo, mágico y misterioso del que quieres descubrir cada secreto y explorar cada uno de sus rincones. Un mundo que se remonta a 240 millones de años.

La cueva se descubrió en 1908 durante las obras de la mina para abrir nuevos accesos. Su nombre Soplao es el nombre que le dan los mineros al soplo de aire frío que sale de la cueva cerrada hacia el exterior. ¿Merece la pena la visita? Sin ninguna duda. Es más, cuando volvamos a Cantabria para hacer el recorrido de las Cuevas Rupestres (incluída Altamira) volveremos a El Soplao para averiguar qué otras maravillas esconde en las galerías de difícil acceso.

En el interior no están permitidas las fotografías así que os dejo un par de imágenes tomadas de la web oficial de la cueva para que os hagáis una idea. En realidad no le hacen ninguna pero que absolutamente ninguna justicia a las impresionantes y milenarias formaciones que se pueden contemplar. Qué increíblemente fascinante es nuestro planeta ¿verdad?

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Tras regresar a la superficie, venidos de ese mágico mundo subterráneo, pusimos rumbo a Potes y Fuente Dé. De camino, en el pueblo de Panes (Principado de Asturias) encontramos unos caballos jugueteando en el pasto y, evidentemente, si hay caballos a Héctor le toca parar a Gracioso para que aquí la niña haga fotos Nos bajamos y los dos estuvimos observando cómo retozaban en el pasto. Tomé unas cuantas imágenes y luego les llamé para que se acercaran, porque no puedo evitar querer acariciar a cada caballo que me encuentro. Es la nostalgia de cuando montaba…

Panes, Asturias

Panes, Asturias

El camino a Potes transcurre saltando entre Cantabria y el Principado de Asturias. Un paisaje frondoso de ríos y riachuelos, pequeñas cascadas que se deslizan por la piedra y la carretera, y altas montañas de roca blanquecina al pasar por el Desfiladero de la Hermida.

De camino a Potes

Y de un día nuboso pasamos de repente a un cielo claro y despejado al llegar a Potes. Era la hora de comer pero antes de sentarnos en una terraza a pegarnos una buena comilona decidimos pasear por las callejuelas del pueblo y comprar algunos recuerdos. Como buena chocoadicta compré varias tabletas de chocolate artesano de la Sierra de Brenas; el chocolate blanco con frambuesas y el chocolate con miel estaban ¡DE-LI-CIO-SOS!

Potes     Potes

Potes
Potes

Después de comernos unos buenos platos combinados en la terraza del Restaurante El Refugio, pusimos rumbo a Fuente Dé para ver los Picos de Europa.

FuenteDé, Picos de Europa

Cuando aparcamos nos dimos cuenta de que la entrada a la explanada estaba muy lejos y además había obras y algunas máquinas estaban trabajando. Así que tuvimos que bailar el limbo para pasar por debajo de la valla y poder merodear con calma

FuenteDé, Picos de Europa

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Y, por supuesto ¡Nuestro salto de rigor!

FuenteDé, Picos de Europa

Hay teleférico para subir y poder contemplar los Picos de Europa en todo su esplendor. Pero no subimos ¿Que por qué cometimos el sacrilegio de no subir? Bueno, tengo un vértigo terrible y lo que menos quería era pasar un mal rato y hacérselo pasar a nadie (Y si ya es malo cuando subes a algún sitio y te asomas imaginad lo mal que se pasa cuando estás “suspendida” en el aire en una cabina “transparente” que te permite apreciar completamente a cuánto estás del suelo  ). Además, Héctor había subido hacía algunos años y recordaba las vistas. Si no hubiese sido de ese modo habría hecho el esfuerzo sin dudarlo (aunque luego me hubiese puesto a morir )

Tras un rato por allí haciendo el bobo con los saltos nos pusimos rumbo hacia nuestro siguiente destino, Comillas. Según íbamos de camino comenzó a nublarse nuevamente, a chispear un poco aquí, un poco allá… hasta que llegamos y nos cayó una de agua que aquello parecía el diluvio  Al menos, tan solo fueron unos pocos minutos justo después de aparcar, así que el resto de la visita a la ciudad la hicimos bajo ese típico chiriviri que termina por calarte enterito. Pero como somos precavidos, y como no ocupan nada y pesan menos, los chubasqueros siempre vienen en la mochila con nosotros

Reconozco que nuestro principal interés por Comillas era visitar El Capricho de Gaudí pero, ciertamente, la ciudad es todo un espectáculo de edificios singulares. ¿Y a qué se debe? Al primer Marqués de Comillas, Don Antonio López López, propietario de industria naval y tabacalera en Barcelona, que en el siglo XIX eligió la villa como lugar de descanso por lo que impulsó una gran inversión económica en la ciudad. El Rey Alfonso XII también veraneaba en la villa atrayendo consigo a la corte. Estos movimientos fueron los causantes de la construcción de numerosas casas de verano para la nobleza, a cuál más señorial y original.

Lo primero que hicimos fué dirigirnos a la oficina de turismo en busca de información y para dejar constancia de nuestra visita. Nos entregaron un mapa con dos sugerencias: la “Ruta monumental” y la “Ruta modernista” Nosotros optamos por guiarnos principalmente por la Ruta Modernista aunque hicimos parte de la Ruta Monumental visitando el centro de la villa (al final de la entrada os dejo unos enlaces)

Al salir de la Oficina de Turismo lo primero que encontramos fué la Fuente modernista de los Tres Caños. Esta fuente simboliza dos cosas; la primera es su dedicatoria a Joaquín del Piélgao, quién financió la llegada del agua a la villa y, la segunda, es el hecho de que culmine con un farolillo debido a que Comillas fué el primer pueblo de España con luz eléctrica.

Comillas

Nos marchamos a dejar a Gracioso en el aparcamiento habilitado y gratuito que hay al lado de la carretera principal que cruza la villa. Deambulamos por la zona centro hasta encontrarnos con el Ayuntamiento Antiguo que data de 1780 y que se erige sobre el antiguo hospital y ermita de San Juan. Un poquito más adelante nos encontraremos con la Iglesia de San Cristóbal que comenzó a construírse en 1648. Lo curioso de esta iglesia es que fué levantada por el propio pueblo de Comillas aportando su dinero, su tiempo y su esfuerzo tras una disputa con el Duque del Infantado respecto al derecho sobre unos asientos en la antigua parroquia (hoy el cementerio). En la Iglesia de San Cristóbal se venera al Cristo del Amparo, el patrón de los pescadores

Ayuntamiento de Comillas

Iglesia de Comillas

Nos desviamos del centro y callejeamos con dirección al Capricho de Gaudí uno de los primeros edificios que el excepcional y original arquitecto construyó. Este palacete se erigió entre 1883 y 1885 para el concuñado del Primer Marqués de Comillas y está situado junto al Palacio y la Capilla-Panteón de los Marqueses de Comillas. Nos explicaron que ni el Palacio ni la Capilla pueden visitarse ya que son propiedad privada y no están abiertos al público (aunque nos dijeron como poder verlo por fuera )

[¡ATENCIÓN! Millones de gracias a Turismo de Cantabria quienes rápidamente nos han hecho llegar la información de que tanto el Palacio de Sobrellano como la Capilla-Panteón son propiedad del Gobierno de Cantabria y ambos pueden ser visitados previa reserva en el horario de apertura correspondiente. Información sobre horarios y tarifas AQUÍ. Ya tenemos otra excusa más para volver Lamentamos la confusión que hayamos podido causar y prometemos estar más atentos la próxima vez  ]

El Capricho, aún siendo una propiedad particular, puede visitarse por 5€. Los elementos que predominan en el edificio son los girasoles y la inspiración mudéjar sobre todo en los artesonados del techo de algunas estancias (las que encontraréis prácticamente vacías). En el exterior no dejéis de fijaros en las baldosas de cerámica verde ¡Son tornasoladas!

Capricho de Gaudi, Comillas

Capricho de Gaudi, Comillas     Capricho de Gaudi, Comillas

Como su nombre indica es un capricho y los caprichos parece que suelen relacionarse con algo pequeño y, no por nada, a pesar de ser un edificio relativamente grande, las estancias interiores, las puertas, ventanas y balcones son realmente caprichosas Vamos, que estuvimos cerca de quedarnos atascados al salir a la azotea y al bajar las escaleras de caracol

Capricho de Gaudi, Comillas     Capricho de Gaudi, Comillas

Capricho de Gaudi, Comillas
Capricho de Gaudi, Comillas

Los jardines se concentran sobre una herradura de hierba, bellísimas hortensias de colores, escaleras de piedra para facilitar el desnivel y hasta una cueva. ¡Ah! Y por las inmediaciones también encontraréis sentado a Gaudí contemplando su obra (pero no vale buscar en el mapa donde está)

Capricho de Gaudi, Comillas

Entonces, haciendo caso de la explicación de la mujer en taquillas, cogimos rumbo hacia el Palacio de Sobrellano para al menos poder contemplar por fuera una cara del edificio. Para ello tenéis que bajar por la Calle Marqués de Comillas e ir dirección San Vicente de la Barquera y a la izquierda encontraréis una explanada muy grande desde dónde podréis divisarlo.

Palacio de Sobrellanos, Comillas

Si os vais fijando a través de las verjas de las fincas de camino al Palacio de Sobrellano podréis divisar ésta casa que parece la típica sacada de una película de terror. No me digáis que las enredaderas de color rojo sangre no le dan aún más ese toque tenebroso… 

Comillas

Tras ver el Palacio de Sobrellano fuimos hacia la Universidad Pontificia de Comillas. La Universidad se encuentra en una colina que parece gobernar sobre toda la villa. Es un edificio neogótico-mudéjar, grande, muy robusto, de color rojo brillante del que se colocó la primera piedra el 20 de mayo 1883. Nos tocó subir una buena cuesta, pues solo los coches autorizados pueden adentrarse por el camino sinuoso que nos lleva hasta la cima de la colina. Eso sí, una vez arriba echad un vistazo por los alrededores, hay unas buenísimas vistas panorámicas de Comillas y desde allí también podréis contemplar el Palacio de Sobrellano. La puerta de entrada a la finca donde se encuentra la Universidad es una preciosidad del mismo estilo arquitectónico y fué inaugurada en 1892.

Universidad de Comillas Comillas10

Tras la visita a la Universidad tuvimos que dar por finalizado nuestro recorrido por Comillas y emprender regreso hacia Laredo pero, como no estábamos cansados a pesar de habernos dado un madrugón importante, decidimos aprovechar los últimos coletazos de la tarde y visitar el pueblo de las tres mentiras, Santillana del Mar, ni santa, ni llana, ni mar (sí, lo sé, jamás lo habíais escuchado ) que nos quedaba de camino. Al ser casi las ocho cuando aparecimos por allí era lógico que la oficina de turismo estuviese cerrando. Aún así nos hicieron el favor de darnos un mapa e información del pueblo y algunos folletos informativos sobre las Cuevas de Altamira aunque no fuésemos a visitarlas en esta ocasión y lo dejásemos para cuando hagamos la ruta por todas las cuevas accesibles de Cantabria

Santillana del Mar es pequeña y muy coqueta e irremediablemente te transporta a la Edad Media con sus calles empedradas y la arquitectura de sus casas antiguas.

Santillana del Mar
Santillana del Mar

La escultura del toro, que recuerda a un verraco vecceo, se sitúa frente a las casas del Águila y La Parra construcciones de entre los siglos XVI y XVII sitas en la Plaza Mayor de Santillana. Hoy por hoy se emplea como sala de exposiciones del gobierno de Cantabria.

Plaza Mayor Santillana del Mar
Casa del Águila Santillana del Mar

Se podría decir que Santillana del Mar tiene dos avenidas principales en donde se aglutina la historia de la ciudad y en las que poder observar la arquitectura de sus casas. Ambas calles finalizan en la Colegiata románica de San Juliana, la joya de la villa, del siglo XII. Se levanta sobre el emplazamiento en el que se construyó el pequeño monasterio de Sancta Luliana; con el paso del tiempo, la repoblación de la villa y las afluencia de peregrinos por el Camino de Santiago, el monasterio tuvo que ampliarse dando paso a la Colegiata que hoy podemos contemplar.

Santillana del Mar
Colegiata de San Juliana, Santillana del Mar

Y con esta visita terminábamos nuestro segundo día recorriendo Cantabria


MÁS INFORMACIÓN


♦ CANTABRIA 2013


 

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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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