Arribes del Duero ’14. Día 3: La bella Zamora y la colorida Toro.


Día de regreso. Nos despertamos bastante temprano y, tras el desayuno, decidimos aprovechar el camino de vuelta para hacer dos paradas. Por la mañana, la bella románica y desconocida perfecta, Zamora y, por la tarde, la espléndida coqueta y colorida Toro  .

La bella Zamora

A Zamora le tenía ganas. Muchísimas ganas. Me gusta especialmente el románico (seguro que no lo habíais notado ). Normalmente suele gustar más el gótico por su enormidad, grandiosidad y su luz. También me gusta, que conste, pero lo que sucede es que el románico se desarrolló en un período más oscuro y turbulento y eso llama mucho mi atención. Y el mejor lugar para contemplar la arquitectura del románico es en Zamora.

Los primeros indicios de población en Zamora se remontan a la Edad del Bronce. Zamora ha recibido varios nombres según los pueblos que la habitaron. Los romanos la llamaban Ocellum Duri, los ojos del Duero. Oceloderum era como se conocía por el pueblo vetón. Sinimure, como la bautizaron los suevos, el pueblo germano que invadió el norte de la Península en el siglo V. Más tarde sería conocida como Simure por los hispanogodos en el siglo VI. Tras la conquista musulmana en el siglo VIII la llamaron Azemur (oliva silvestre) o Samura. Al parecer tras la conquista árabe fué abandonada hasta su recuperación y repoblación por los cristianos en 893 y su denominación actual, Zamora.

Desde la Iglesia de Santa María de la Horta hasta la Plaza Mayor

Aparcamos en la Plaza de San Julían del Mercado encontrándonos de frente con la Iglesia de Santa María de la Horta, construída entre los siglos XII y XIII. Durante el siglo XIV se levantó junto a ella el convento de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jeursalén el que fué, además, residencia del Prior de Castilla. Durante la desamortización de Mendizábal en 1836 el convento fué abandonado y sobre sus restos se construyó en 1896 la primera central eléctrica de la ciudad para en 1988 convertirse en fábrica de alcohol. La chimenea que puede verse adjunta a la Iglesia se trata de la chimenea de la central eléctrica. La Iglesia está declarada Bien de Interés Cultural – Patrimonio Histórico de España desde 1931.

Zamora, Iglesia de Santa María de la Horta

Subimos por la Calle de Balborraz deleitándonos con la belleza de las fachadas de las casas de colores, de dos y tres plantas, con los balcones de forja, o protegidos con madera y cristal, y los negocios en los bajos, rematados con portadas de madera con el mismo colorido alegre.

Zamora

Calles de Zamora

Subida toda la calle llegamos a la Plaza Mayor de Zamora.

Zamora, Plaza Mayor

A nuestra derecha nos encontramos con el Antiguo Ayuntamiento de Zamora, un edificio que comenzó a edificarse en 1493, en tiempo de los Reyes Católicos. Se quemó en 1523, se amplió en 1602, se rediseñó en 1622 (siendo el resultado de la última ampliación el edificio que hoy se puede encontrar) adquiriendo su fachada plateresca, volvió a incendiarse en 1720 por la caída de un rayo, su estructura se vió afectada por el Terremoto de Lisboa de 1755, en 1799 unas lluvias torrenciales destruyen uno de sus muros y, finalmente, en 1875 se realizan obras para derribar dos torres construidas en 1622 en muy mal estado y restaurar especialmente la parte superior, cubriéndola con cristales. En julio de 1950 cesa su función de Ayuntamiento y actualmente acoge las dependencias de la Policía Municipal.

Antiguo Ayuntamiento de Zamora

Justo frente a la Antiguo Ayuntamiento o Ayuntamiento Viejo, encontramos el actual Ayuntamiento de Zamora.

Iglesia románica de San Juan Bautista

En el centro de Plaza Mayor podemos ver la Iglesia románica de San Juan Bautista construida entre los siglos XII y XIII. En 1559 se hundieron la torre y parte de las cubiertas, teniendo que ser reconstruidos. A finales del siglo XIX el Ayuntamiento quiso ensanchar la Plaza Mayor y propuso el derribo de esta Iglesia. A pesar de las protestas del obispo de la diócesis en 1905 fue expropiada, derribándose su claustro y algunos otros añadidos construidos con los años. Sin embargo, la Iglesia en sí misma finalmente se mantuvo (¡por suerte!). Además, a sus pies, se puede contemplar una escultura dedicada al Merlú, las parejas de congregantes de la Cofradía de Jesús de Nazareno que llaman para el inicio de la procesión.

Zamora, Iglesia de San Juan

Zamora, Zamora, Iglesia de San Juan

Plaza de Viriato y Palacio de los Condes de Alba y Aliste

Seguimos nuestra ruta por la calle Ramón Carrión llegando hasta la Plaza de Viriato, donde además encontramos la Oficina de Turismo y el Parador Nacional de Zamora, antiguo Palacio de los Condes de Alba y Aliste, un edificio que remonta sus cimientos al siglo XV. Por otro lado encontramos, como el propio nombre de la plaza indica, una escultura con la figura de Viriato, el líder de la tribu lusitana que se enfrentó a los romanos en su conquista de la Península Ibérica.

Zamora, Plaza de Viriato

Zamora, Plaza de Viriato

Rúa de los Francos & Iglesia de Santa María Magdalena

Una vez dejada constancia de nuestra presencia en Zamora en la Oficina de Turismo, continuamos por la Rúa de los Francos, donde nos encontramos con este colorido mural en el que todo turista se para en medio de la calle para hacer fotografías y alabar lo chulo que resulta que se haya simulado una calle paralela Porque chulo es un rato ¿verdad?

Calles de Zamora

Después nos encontramos con la Iglesia de Santa María Magdalena, construida entre los siglos XII y XIII, aunque de estilo románico apunta maneras al gótico. Lo más llamativo es la puerta que da a la Rúa de los Francos, es la más antigua y sus arcos están decorados con relieves vegetales, simbolizando el paraíso. El interior es parco y no tiene retablo; sin embargo su piedra blanca, su estrechez y altura y los rosetones la hacen, curiosamente, muy luminosa. Las fotografías en su interior NO están permitidas

Iglesia de Santa María La Nueva, Zamora

Iglesia de San Pedro y San Ildefonso

Continuando por la Rúa de los Francos encontramos la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso, declarada Bien de Interés Cultural en 1974. Es el templo más importante de la ciudad después de la Catedral. Su construcción comenzó en el siglo XI por orden del Rey Fernando I de León y Castilla sobre un antiguo templo visigótico. Entre los siglos XII y XIII fué reformada y ampliada y durante el siglo XV se realizaron nuevas modificaciones que eliminaron prácticamente todo rastro del románico original. Durante el siglo XVIII volvieron a llevarse a cabo nuevos cambios estructurales, acercando el templo al estilo neoclásico, lo que puede observarse bien en la torre y la portada occidental, dando sensación de que la iglesia se transforma en fortaleza.

Zamora, Iglesia de San Pedro y San Ildefonso

Zamora, Iglesia de San Pedro y San Ildefonso

Zamora, Iglesia de San Pedro y San Ildefonso

Catedral de Zamora & Museo Catedralicio

Continuamos por la Rúa los Notarios hasta llegar a la Plaza de la bella Catedral de Zamora, considerada Monumento Nacional desde 1889 y Bien de Interés Cultural dentro del Patrimonio Histórico de España. De estilo románico, su orígen se remonta al siglo XII, tradicionalmente se dice que su construcción se llevó a cabo en 23 años, desde 1151 hasta 1174. En 1139 ya estaba asentada la cimentación y en 1174 se consagró. Sin embargo, el claustro y las torres seguían en obras durante el inicio del siglo XIII.

Catedral de Zamora

Lo que más llamó mi atención de la Catedral fué su cúpula gallonada con sus 16 ventanas de clara influencia bizantina; por esa singularidad y ese toque diferente oriental que desentona un poco con el resto de la construcción.

La entrada a la Catedral son 6€ e incluye la visita al Museo Catedralicio, donde se puede contemplar la bella Custodia Procesional realizada por Pedro de Ávila y que data de 1515 y una magnífica colección de tapices flamencos, del siglo XV, como los de la Guerra de Troya; son impresionantes, sobre todo al acercarte y comprobar el complejo entramado del hilo y la riqueza y viveza de sus tintes. Es una buenísima oportunidad para contemplar de cerca estos codiciados tapices

Las fotografías están prohibidas en todo el conjunto Catedralicio, salvo que se obtenga un permiso fotográfico por 2€. Nosotros, evidentemente, lo pagamos sin dudarlo y nos pareció una idea excelente. Es mejor dar facilidades para conceder este tipo de permisos (sin necesidad de tener que estar haciendo miles de llamadas, enviar cientos de correos electrónicos o faxes; ejem, ejem, Catedral de Plasencia); todos salimos ganando, se hace una recaudación extra y nosotros podemos hacer las fotografías que queramos sin tener que andar escondiéndonos para, al final, terminar sacándolas igualmente aunque nos llamen la atención. Así que, aplaudimos la idea

Museo Catedralicio de Zamora

Zamora, Custodia Procesional

Museo Catedralicio, Zamora

Si por fuera es bella por dentro la Catedral de Zamora es una auténtica delicia. Lo primero que llama la atención al adentrarnos es la propia puerta por la que accedemos; la madera está tallada con el mínimo detalle. Traspasándola no podemos evitar fijarnos en los coloridos y detallados frescos de las paredes de la Catedral, los que resultan impresionantes, así como en el muy cuidado interior de las capillas y sus elaborados enrejados.

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

Levantando la mirada al techo se observan las bóvedas de la nave central, siendo las primeras realizadas en España que anuncian el gótico. Siguiendo el recorrido observamos el bello interior de la cúpula gallonada y su trazado justo sobre la Capilla Mayor, con sus hilos trenzados pintados de color dorado, resaltando sus formas y elegancia.

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

Detrás encontraremos la bella Sillería del Coro del siglo XVI y su rejería gótica, todo coronado por el órgano de tintes clasicistas y decorado en unos curiosos tonos pastel.

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

En frente encontramos el precioso Retablo Mayor, diseñado por Ventura Rodríguez y ejecutado por Juan Bautista Tammi y Andrés Verda en mármol, jaspe y bronce en el siglo XVIII. El Retablo me gustó mucho, es sencillo, esbelto y muy, muy elegante. Por supuesto el relieve de mármol central es una auténtica maravilla, sólo hay que fijarse en la pulcritud del tallado en los pliegues de las telas. Por otro lado, la luminosidad resalta el aspecto de grandiosidad del Altar Mayor sin llegar a resultar excesivo.

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

Terminado el recorrido y habiendo admirado la belleza del templo, saldremos por la Puerta del Obispo y es aquí cuando seremos conscientes del importante desnivel en el que se construyó la Catedral, una dificultad añadida pero superada con ingenio.

Catedral de Zamora

Caminaremos hacia el Arco del Obispo y saldremos por él, una de las puertas de las murallas.

Murallas de Zamora

Castillo de Zamora

Pero desandamos nuestros pasos (íbamos justos de tiempo) y bordearemos la Catedral para llegar hasta el Castillo de Zamora (entrada gratuita), catalogado como Bien de Interés Cultural, Patrimonio Histórico de España desde 1930. Según las crónicas el Castillo fué mandado construír por Alfonso II de Asturias pero las investigaciones arrojan luz sobre la figura del Rey Fernando I de León, por lo que la fortificación dataría del siglo XI. Desde que perdió sus funciones originales, el Castillo ha sido cárcel, escuela de artes aplicadas y anexo de museo. En su interior se pueden contemplar los restos de los muros de la cárcel.

Castillo de Zamora

Castillo de Zamora

Castillo de Zamora

Además, subiendo a sus torres y almenas podremos tener una preciosa vista de la Catedral y su cúpula gallonada

Catedral de Zamora

Catedral de Zamora

Puente de Piedra de Zamora y calzada romana 

Lamentablemente, con la visita al Castillo tuvimos que dar por finalizada nuestra visita relámpago a Zamora y poner rumbo a Toro, nuestra última parada de esta escapada. Aunque, de camino de regreso al coche, echamos un último vistazo al río Duero y contemplamos el Puente de Piedra, del siglo XIII, con sus quince arcos, es parte de la Vía de la Plata e históricamente forma parte de la calzada romana Emerita Asturicam.

Zamora, Puente de piedra

Zamora nos ha nos ha dejado un sabor muy dulce y tenemos muchísimas ganas de regresar para recorrerla con más calma y disfrutar de cada rinconcito de esa desconocida perfecta. Y yo, por supuesto, tan admiradora de la arquitectura románica y del medievo, necesito más tiempo para poder deleitarme y recrearme De hecho, ya tengo preparada la escapada que nos hará detenernos nuevamente en Zamora

Pero volvamos al relato, que me distraigo y me desencamino

La colorida ciudad de Toro

Nuestra siguiente parada era la ciudad de Toro. Si se busca información de Toro lo que más encontraremos será imágenes de su impresionante Colegiata de Santa María la Mayor, pero he decir que el casco antiguo de la ciudad es una explosión de colores, coquetas casas y corralas.

Los primeros asentamiento de Toro parecen hallarse en la Edad de Hierro, en la época de los Vetones, siglo V a.C, ya que además de otros restos se ha encontrado un verraco vacceo que hoy permanece expuesto en una glorieta casi a las afueras de la ciudad (algo que no me agradó mucho, que estuviese tan lejos ).

Toro. Verraco vacceo

Se cree que Toro es la antigua ciudad vaccea de Arbucala que finalmente fué abandonada. Repoblada en el año 899 al parecer con muchísima prisa para evitar el riesgo de perder territorio ante los musulmanes. Fué una de las ciudades más prosperas del Reino de León durante la Edad Media y parece que el Rey Alfonso IX decía “Tengo un Toro que me da vino y un León que se lo bebe” en referencia a la actividad vinícola de la ciudad, de ahí la denominación de orígen del vino Toro En 1476 la ciudad pertenecía a la corona de Portugal hasta que los toresanos partidarios de Isabel la Católica se sublevaron dando lugar a la Batalla de Toro. La ciudad fué una de las diecisiete ciudades y villas con voto en las Cortes de Castilla y era tal su importancia que estaba por delante de la que hoy es la capital, Madrid.

Comimos muy bien en el Restaurante La Sepia, en la Avenida de Carlos Pinilla. Un menú del día muy completo por 10€ en fin de semana (La paella estaba muy rica, por cierto)

Puerta de la Corredera

Nos dirigimos hacia la calle Corredera adentrándonos por la Puerta de la Corredera construída en el siglo XVII con fines decorativos, asemejándose a los arcos triunfales de Roma, y levantada en honor a Felipe III. Continuando de frente por la calle Corredera llegamos hasta la Plaza de Santa María donde comenzaremos a contemplar una pizca de la arquitectura de las casas más antiguas de la ciudad.

Toro, Puerta de la Corredera

Centro histórico: Arco del Reloj o Torre del Reloj

Desde allí divisaremos el Arco del Reloj, hacia donde nos dirigimos. El Arco del Reloj o la Torre del Reloj se contruyó en el siglo XVIII en honor a Felipe V. Se ubica en el recinto amurallado de la ciudad, sobre la antigua Puerta del Mercado del siglo XV. Dicen que en la argamasa de su construcción en fábrica de silleria, es decir con piedras labaradas por sus cuatro caras y con forma cuadrada o rectangular, se utilizó vino en vez de agua puesto que era más barato (dada la gran producción) que el subir agua del Duero

Toro, Arco del Reloj    Arco del Reloj, Toro.

Atravesar la Torre del Reloj nos sumerge en una explosión de casitas de colores rojos, ocres, vainillas y mostazas, con travesaños de madera cruzados, balcones con puertas de doble hoja de robusta madera y cristales que reflejan el azul del cielo.

Calle del Mercado, Toro.

Bajando la calle fijaos en la acera de la derecha donde encontraréis un arco que nos adentra hacia unas antiguas galerías; continuad y encontraréis una preciosa corrala, sostenida por columnas de piedra y rodeada por una balaustrada tallada en madera.

Toro, Corrala

Volviendo a la calle del Mercado y continuando recorriéndola, estad atentos al lado izquierdo porque encontraréis… ¡El Metro de Toro!

Toro, Metro de Toro!

Plaza Mayor de Toro, Ayuntamiento y Judería

La calle desemboca en la Plaza Mayor de Toro, de forma rectangular, rodeada por las mismas casitas de colores vivos con travesaños de madera, y sostenidas sobre unos soportales de columnas blancas en los que encontraremos negocios, especialmente cafeterías y mesones.

Calle del Mercado, Toro.

Presidiendo la Plaza encontraremos el llamativo y robusto edificio del Ayuntamiento de Toro del siglo XVIII, de apariencia clasicista, y al parecer diseñado por Ventura Rodríguez.

Ayuntamiento de Toro

Tras una parada en la Oficina de Turismo para dejar constancia de nuestra visita a la ciudad, como siempre que podemos hacemos, continuaremos bajando por la Calle Mayor, por la que seguimos viendo parte del soportalado y las casas con travesaños, siendo este tipo de construcciones arquitectónicas propias de las antiguas juderías, por lo que hemos recorrido y estamos ante, al menos, parte de la judería de Toro

Calle del Mercado, Toro. Colegiata de Santa María la Mayor.

Colegiata de Santa María la Mayor

Al llegar al final de la calle Mayor nos daremos de bruces con la joya de Toro, la Colegiata de Santa María la Mayor, que comenzó su construcción en el siglo XII y continuó en el XIII, es por tanto de estilo románico de transición al gótico.

Toro, Colegiata de Santa María la Mayor

Probablemente os recuerde a la Catedral de Zamora y así es, puesto que fué la Catedral la que inspiró la construcción de esta Colegiata. Particularmente es destacable el cimborrio, la cúpula gallonada con torres adosadas, que pertenece al denominado grupo de cimborrios leoneses junto a la Catedral de Zamora, la de Palencia y la Catedral vieja de Salamanca que se caracterizan, obviamente, por sus diseños.

Estaba cerrada, llegamos un poco temprano, así que dimos la vuelta y la contemplamos por sus cuatro costados.

Toro, Colegiata de Santa María la Mayor

En las traseras de la Colegiata encontraremos un mirador desde el que podremos contemplar el paisaje que ofrece la Vega del Duero.

Toro, Vega del Duero.

Alcázar de Toro e Iglesia de San Salvador

Hacemos más tiempo y recorremos el paseo del mirador hasta llegar al Alcázar de Toro declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico de España en el año 2012. La construcción original data del siglo X aunque está claro que ha ido siendo remodelado con el paso del tiempo. Fué residencia del Rey de Castilla Juan II cuando asistía a las Cortes, pues nació en Toro. Fué abandonado en el siglo XVI pero reformado en el siglo XVIII. Terminó siendo una cárcel y hoy por hoy es un centro cultural.

Alcázar de Toro

Regresamos por la calle Comedias hacia la Colegiata de Toro pero como aún estaba cerrada decidimos dar un paseo por las calles de los alrededores. Bajamos por la calle Bustos hasta llegar a la Iglesia de San Salvador, de orígen neo-mudéjar, del siglo XIII, y perteneciente a la Orden de los Templarios hasta su extinción. No pudimos entrar, puesto que estaba cerrada porque seguíamos en ese limbo de horarios de apertura.

Iglesia de San Salvador, Toro

Tras dar una vuelta a su alrededor nos adentramos en la calle Judería, observando la arquitectura de las casas. Nos dió mucha pena contemplar que la mayoría de las viviendas estaban deshabitadas y algunas medio derruidas. Y prácticamente toda la calle estaba en venta

Interior de la Colegiata de Toro y el Pórtico de la Majestad

Llegamos de nuevo a la Plaza Mayor, donde desemboca la calle, y ya tomamos rumbo a la Colegiata de Toro, a la que ya sí pudimos acceder. Como en la Catedral de Zamora también aquí está prohibido realizar fotografías, salvo que se adquiera el permiso fotográfico (2€) que evidentemente pagamos

Al adentrarnos en la Colegiata de Santa María destaca su sobriedad pero también lo luminosa que resulta. En la bóveda gallonada es interesante contemplar el doble ribete de ventanas y, en un lateral, opuesto al rosetón que hace que penetre la luz, encontramos un precioso órgano barroco de un intenso color azul, toques de turquesa y ribetes dorados.

Toro, Colegiata de Santa María la Mayor

Toro, Colegiata de Santa María La Mayor   Toro, Colegiata de Santa María La Mayor

Toro, Colegiata de Santa María La Mayor

No dejéis de contemplar la única talla de la Virgen embarazada de España, que data del siglo XIII.

Virgen Embarazada, Toro.

Hacia el lado opuesto al altar, nos encaminamos hacia la Capilla de Santo Tomás a la que se entra a través de la joya de la Colegiata, El Pórtico de la Majestad, la antigua puerta principal del templo. Narra la vida de la Vírgen, su Coronación, y el día del Juicio Final.

El Pórtico de la Majestad, Toro.

No sólo es única por su estado de conservación sino porque subyace el policromado original que fué descubierto en las obras de restauración entre 1980 y 1990.

El Pórtico de la Majestad, Toro

Alguien pensará que tal vez se haya exagerado la intensidad del color, pero hay que recordar que en aquellos tiempos al haber tantas personas analfabetas debían contarles los sucesos a través de imágenes y debían ser lo más llamativas posibles para captar la atención y el interés de los feligreses. Es una auténtica delicia poder contemplarla.

Toro, El Pórtico de la Majestad

Pórtico de la Majestad, Toro.

Pórtico de la Majestad, Toro.

Tras ver el audiovisual que nos explica la composición de las arquivoltas del pórtico, sus peculiaridades y cómo se llevó a cabo su restauración, echamos una última mirada, apuramos las últimas fotos y nos despedimos de la Colegiata… y de Toro, pues tocaba poner rumbo a casa.

Disfrutamos mucho de este viaje aunque echamos de menos, por falta de tiempo, no poder ir a Portugal a visitar el Parque Arqueológico del Valle del Côa o hacer una ruta más larga por el Parque Natural Arribes del Duero. Pero todo se andará Aún nos queda mucho por ver en la provincia de Zamora, incluida la propia ciudad. Y todavía nos quedan muchísimas visitas que hacer a Castilla y León


MÁS INFORMACIÓN


♦ ARRIBES DEL DUERO 2014


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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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4 Comments

  1. Hola Eva
    Tengo que darte las gracias por el gran trabajo que estás haciendo, compartiendo en este blog tus experiencias viajeras.
    Gracias pot tantos detalles como das de cada lugar que visitas.
    Se nota que disfrutas muchísimo y me haces tener unas ganas tremendas de salir corriendo a ver aquello tan hermoso.
    Tenía pendiente visitar Zamora pero ahora ya lo tengo claro. Y ¡¡Toro!! me ha sorprendido grata y enormemente He perdido la cuenta de las veces que he pasado cerca cuando viajo rumbo al norte, pero la próxima será parada obligada.
    Muchisimas gracias.
    Un saludo.
    Merche.

  2. ¡Hola Merche!

    ¡Gracias a ti por visitar el blog! Aunque soy yo quién lo escribe (y me siento muy halagada por tus palabras, gracias de corazón), quiero que sepas que nos alegra infinitamente a los dos que te sea útil y que pueda servirte en tus próximas visitas Porque, al fin y al cabo, ése es nuestro propósito, aportar nuestro granito de arena y que sirva para ayudar a otros viajeros

    Zamora es preciosa y hay muy buen ambiente en la ciudad y, por supuesto, la Catedral es una auténtica joya. Lástima que sólo disponíamos de una mañana. Pero volveremos Y Toro es encantadora ¿verdad? A mí me sorprendió mucho, porque al buscar información de lo que más encontrábamos era de la Colegiata ¡Pero el casco antiguo es precioso!

    Espero que cuando regreses de visitarlas nos cuentes qué te han parecido Ojalá que te dejen tan buen sabor de boca como a nosotros

    Y si tienes cualquier consulta, no dudes en preguntarnos. Si podemos ayudarte a resolverla ¡Lo haremos encantados!

    De nuevo, millones de gracias por visitar el blog.
    ¡Un abrazote!

  3. Gracias por describir tan bien mi Zamora y me alegro tanto que te gustara!! ay! si mucha gente la descubriera jeje.
    Un abrazo!

  4. ¡Gracias a ti Silvia, por pasarte por aquí y comentar!
    Me alegra que te haya gustado el relato de Zamora. Es una belleza ¡Pero creemos que no se promociona lo suficiente! Por eso queremos aportar nuestro granito de arena para que se conozca un poquito más

    De nuevo, muchas gracias por venir

    ¡Un abrazote!

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