Tierras de Soria ’11. Día 2 (Parte 1/2): Calatañazor, de sabor humilde y regusto señorial.

Nos despertamos muy, muy temprano, sin que aún hubiese salido el sol. Pasé una noche terrible ya que de madrugada me subió la fiebre, el oído empezó a volverme loca de dolor, la garganta me molestaba como si tuviese miles de alfileres clavándose en ella y, para colmo, amanecí también con un persistente dolor de cabeza. Básicamente estaba hecha un absoluto desastre: era el alimento propicio para una cama con muchas mantas para el destemple propio de la fiebre, calor seco para el oído, ibuprofeno en vena, sopitas calentitas y zumitos de naranja. Pero como hasta que no estoy a punto de morir no me detengo… seguimos con el plan del día

Calatañazor

Nuestra primera parada del día era Calatañazor una hermosa villa medieval de apenas 50 habitantes. Declarada Conjunto Histórico-Artístico Nacional en 1962, el entramado de sus calles, la arquitectura de sus casas, su iglesia parroquial y sus ermitas junto a las ruinas de su castillo y su muralla parecen haber detenido en el tiempo a esta aldea dibujada sobre un cerro.

Llegando a Calatañazor, Soria. España.

Un poco de historia…

Aunque con un claro sabor medieval los orígenes de Calatañazor se remontan a la época visigoda (s. V). Sin embargo, su nombre actual parece proceder del árabe Qal`at an-Nusur que podría traducirse como El Castillo de las Águilas ya que la villa cayó en posesión musulmana en el siglo VIII hasta ser recuperada por los cristianos en el siglo XI. La leyenda cuenta que fué en Catalañazor donde Almanzor, el gran conquistador andalusí, perdió su suerte de imbatible allá por julio del año 1002 en la batalla que se libró en tierras de la villa, teniendo que huir de los reyes cristianos aliados de Castilla, León y Navarra. Terminaría por fallecer en Córdoba un mes más tarde.

Perfil del Castillo y las Murallas de Calatañazor, Soria. España.

La Calle Real, donde se forma Calatañazor

Calatañazor se forma alrededor de su única y empinada calle principal, la Calle Real. Sinuosa, adoquinada en grisáceos, escoltada por sus casas de adobe y techumbre y balaustradas de madera de carácter humilde que al mismo tiempo desprende un regusto casi señorial que nos hace imaginar aquellos tiempos en los que el Rey Alfonso X el sabio y su hijo Sancho IV paseaban por ella.

Calle Real e Iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Calatañazor, Soria. España

El hecho de que nuestros pasos se deslicen en silenciosa soledad bajo la luz del sol de invierno es casi abrumador porque, junto con el estado ruinoso de algunas de sus casas, nos hace aún más conscientes de su progresiva despoblación.

Calle Real de Calatañazor, Soria. España.

Nos desviamos un instante de la Calle Real para contemplar la fachada románica de la robusta Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, del siglo XII. Algo peculiar en esta portada es el hecho de que los arcos que coronan la puerta de entrada están a su vez enmarcados con un decorado de forma cuadrangular, llamado alfiz, propio de las construcciones de origen árabe y bastante extraño encontrarlo en las iglesias de Castilla.

Balcón y arquitectura popular de la Calle Real de Calatañazor, Soria. España    Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, Calatañazor, Soria. España.

Nos damos la vuelta y observamos hacia donde mira la iglesia encontrándonos con otra peculiaridad que nos transporta aún más a ese pasado medieval; algunas de las calles de Calatañazor están sin asfaltar ni adoquinar; son caminos naturales creados a partir de las continuas pisadas de sus habitantes e invitados a la villa a lo largo del tiempo. Es en esta calle donde el contraste entre lo humilde y lo señorial parece acentuarse, con las entrañas de sus pequeñas casas de barro y leño y, al fondo, las ruinas de un robusto castillo de piedra.

Castillo de Calatañazor, Soria. España.    Castillo de Calatañazor, Soria. España.

Arquitectura popular en Catalañazor, Soria. España.

Regresamos a la Calle Real y seguimos recorriéndola a la sombra de las antiguas fachadas de las casas, hasta llegar a la Plaza del Rollo o Plaza de la Picota la que, en su día, pudo ser el centro de mayor actividad de Calatañazor. Una plaza irregular, parcialmente soportalada de la que destaca, evidentemente, la picota que data del siglo XV. Este lugar, que curiosamente parece definir el fin del pueblo, se encuentra a la vera de los restos del Castillo y fortaleza de la villa erigidos en el siglo XIV. Lo único que queda en pie es la Torre del Homenaje y los restos de algunos torreones y ruinas de las murallas que perfilan las fronteras de Calatañazor, desdibujando con sus formas la colina donde se asienta.

Plaza del Rollo o la Picota, Calatañazor, Soria. España.     Castillo de Calatañazor, Soria. España.

Resto de las murallas de Calatañazor, Soria. España.

Ermita de la Soledad

Pero aunque hayamos recorrido el Calatañazor amurallado, la visita a esta villa soriana no termina aquí. Deslizamos nuestros pasos por la Calle Real, desandando el camino, disfrutando de nuevos detalles en las fachadas de las casas, en el rasgado y veteado de las columnas y vigas de madera que sostienen techumbres y soportalados. Salimos del cordón que delimita la zona fortificada y nos encaminamos extramuros para encontrar la Ermita románica de la Soledad (s. XII) de una sola nave.

Ermita de la Soledad, Calatañazor, Soria. España.

Aunque tuvo que ser reconstruida en parte, el ábside románico se conserva tal cual. Además hay una escultura tallada que decora el exterior de la ermita, la figura del músico, con una riqueza de detalle excepcional. Espero que la encontréis

Ermita de la Soledad, Calatañazor, Soria. España

Ermita de San Juan Bautista

Un poco más allá, a orillas de la carretera, podemos percibir unas ruinas que, quizá si no sabemos que están allí podamos confundir con una casa. Pero no, se trata de los restos de la Ermita románica de San Juan Bautista (s. XI-XII) la que hallaremos entre la vegetación que se enreda en sus muros.

Ermita de San Juan Bautista, Calatañazor, Soria. España.

No deja de resultar un tanto bucólico encontrar en pie una de las entradas a la iglesia, con su arco y sus arquivoltas floreadas. Y no deja de parecerme simbólico que, de todo el complejo, sea la entrada lo que mejor se ha preservado a pesar de la invasiva vegetación y las inclemencias del tiempo que ha sufrido la piedra.

Ermita de San Juan Bautista, Calatañazor, Soria. España.

Ermita de San Juan Bautista, Calatañazor, Soria. España.

Y tras la visita de estas ruinas, ponemos rumbo a nuestro próximo y último destino en tierras de Soria: Los Circos Glaciares de Urbión y la Laguna Negra


 ♦ Tierras de Soria ’11.


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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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2 Comments

  1. Me encanta como nos enseñas la geografía Española.
    Muy bonita villa y tu aguantaste la jornada como una campeona!
    Pobre Almanzor…
    No encuentro la figura del músico, entre el móvil y mi miopía… luego en casa la buscaré, que me pica la curiosidad!
    Saludotes!!!!

    • ¡Muchísimas gracias Iciar! Me alegra que te guste como lo voy contando ¡Me queda mucho por mejorar! Pero poco a poco

      La verdad es que Calatañazor tiene muchísimo encanto y es que, es así, parece que el tiempo se ha detenido en ella.

      ¿Pudiste encontrar la figura del músico? Te doy una pista: está en el ábside

      ¡Abrazote enooorme!

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