Andorra 2015. Día 1 (Parte 1/2) Catedral de Lleida y breve visita a la ciudad.

Cuando preparábamos esta escapada a Andorra (tal que de un martes para salir el viernes, así que mucho preparativo tampoco hubo ) estuvimos buscando un lugar más o menos intermedio entre Madrid y Andorra donde hacer una parada, despejarnos un poco para que el viaje no se nos hiciese tan pesado y aprovechar para comer. Mirando el mapa pensamos que la mejor opción era detenernos en Lleida porque tenía cosas que ver pero no parecía que nos fuese a llevar muchísimo tiempo (teniendo en cuenta que sería una visita fugaz) y, además, Héctor no había estado nunca Así que salimos a las 8:00 de Madrid con esa idea en mente

Hacía un tiempo espléndido cuando salimos aunque bastante frío. Los campos de Castilla titilaban con las gotas del rocío de la helada nocturna pero el cielo brillaba con un cielo azul intenso y un sol potente que te hacía sentir un calorcillo muy agradable. Pero fué llegar a la provincia de Zaragoza y adentrarnos en una niebla densa que no te dejaba ver a más de un metro Lo simpático del asunto es que me pilló a mí conduciendo lo que se tradujo en que entre mi poca práctica al volante y que no veo tres en un burro, al final a Héctor le tocó volver a conducir Y nos quedamos sin poder saludar a La Pilarica

Lleida

Llegamos a Lleida a eso de las 13:00 y aunque la niebla seguía siendo nuestra fiel compañera no era tan densa como lo había sido en Aragón, lo que nos permitió disfrutar de las vistas y de una brevísima visita a la ciudad.

Un poco de historia

Aunque se han descubierto asentamientos en la ciudad de Lleida desde la Edad del Bronce es partir del siglo VI a.C y hasta la conquista romana de la Península cuando Lleida toma fuerza como ciudad, pues resultó ser la capital de los ilergertes, un pueblo íbero que la llamó Iltirta. Ilerda, es como la rebautizaron los romanos durante el período que la hicieron suya.

En el año 719 fué conquistada por los musulmanes y reconquistada en 1149 por el IV Conde de Barcelona Ramón Berenguer y el VI Conde de Urgel, Ermengol; en esta época hispano-musulmana la ciudad era conocida como Lárida, de donde procede su nombre en castellano ya que muchísimos topónimos actuales derivan de este período. Más tarde, cuando el Rey Jaime II de Aragón funda el Estatuto General de Lérida, la ciudad termina por conocerse como Layda, manteniendo este nombre durante toda la Edad Media.

En el siglo XVIII el Rey Felipe V retiró privilegios a la ciudad y cerró la Seu Vella, la Catedral de Lleida en 1797, convirtiéndola en cuartel militar. A comienzos del siglo XIX la ciudad fué invadida por las tropas francesas de Napoleón las que deterioraron en gran medida el patrimonio de Lleida. Fué, durante la Segunda República Española, en el año 1937, cuando el bando sublevado bombardeó la ciudad arrasándola prácticamente y pillando por sorpresa a la población civil, pues las alarmas antiaéreas no sonaron.

A orillas del Segre y la calle Mayor

Cuando te adentras a Lleida desde la carretera A2 parece que llegas a una ciudad moderna, industrial y casi de aparente falta de casco antiguo. Merodeas con el coche por avenidas y calles bastante amplias de sobrios y clónicos edificios de ladrillo hasta llegar a la vera del río Segre, donde la arquitectura cambia y se perfila un paseo que, por algún motivo, a mí me recordó a los paseos marítimos: caminos anchos delimitados por casas con fachadas de colores y distintas formas/relieves. Y allí a lo lejos, sobre una colina, como protegiéndolo todo, observas los restos de una fortaleza coronados por una torre enorme que parece un faro, se trata de la Seu Vella, la Catedral de Lleida y el Castillo del Rey Suda.

Pero antes de dirigirnos allí, nos adentramos en la calle Mayor, de camino a su colorida Oficina de Turismo para dejar constancia de nuestra visita, y percibimos claramente esos aires modernistas en la arquitectura que conforma la calle, las formas y colores de sus casas y las rejerías que las adornan. Alguien podría esperar, por el nombre que recibe la calle y ya que se encuentra dentro del casco histórico, una espacio de tintes añejos, soportales, maderas y fachadas que destilen antigüedad, pero en realidad los comercios y el estilo acristalado y metálico en el que se perfilan le confieren aires modernos y vanguardistas. Y me resulta curioso porque todos estos toques me hicieron saborear aún más esa sensación de ciudad costera, a pesar de que, evidentemente, el mar no baña a Lleida

Carrer Major de Lleida, Cataluña. España.    Carrer Major de Lleida, Cataluña. España.

Como nuestra visita debía ser fugaz, regresamos al paseo a orillas del Segre y rápidamente nuestra atención volvió a centrarse en la Catedral difuminada por la niebla, la Seu Vella que lo vigila todo, el centro de la ciudad antigua pues es a su alrededor donde encontraremos las estrechas y sinuosas calles propias de los cascos históricos.

Lleida. Cataluña. España.

Catedral de Lleida, La Seu Vella

Declarada Bien de Interés Cultural en 1918, la Catedral de Lleida se enclava entre los estilos arquitectónicos románico y gótico con algunas partes a caballo entre uno y otro. Lo que la convierten en una catedral de lo más interesante son dos hechos: el primero es que en Cataluña hubo mucho arraigo por el románico y resistencia a, digamos, hacer la transición al nuevo estilo venido del norte lo que dió como resultado estructuras un poco diferentes, como la de esta catedral: robusta pero grandiosa. Esto derivó en la segunda característica de esta Catedral: la inusual situación del claustro gótico que queda en uno de sus laterales al aire libre, en vez de permanecer flanqueado por sus cuatro lados, debido a la falta de espacio para finalizar un claustro de enormes proporciones en un lugar destinado a una catedral románica mucho más pequeña.

Catedral de Lleida, Cataluña. España.

La construcción de la Catedral de Lleida comenzó en el siglo XIII sobre los antiguos asentamientos de una iglesia visigótica que fué a su vez sustituida por una mezquita. Fué terminada en el siglo XV con el levantamiento del campanario de setenta metros.

Durante la guerra de Els Segadors de 1640, la Catedral fué empleada como hospital y almacén. Debido a su privilegiada posición en un monte desde el que vigilar todos los campos que la rodean, a partir de 1707, cuando Felipe V conquistó Lleida, se utilizó como cuartel militar y hasta llegó a ser un campo de concentración y clasificación de prisioneros en 1938. Siguió cumpliendo funciones de cuartel hasta 1948, momento en el que comenzó su rehabilitación para recobrar sus funciones originales.

Cómo llegar a la Catedral del Lleida y precios

Para llegar a la Catedral hay dos opciones. La primera, y la que si no hay mucho tiempo recomendamos, es subir con el coche hasta el aparcamiento gratuito que hay a sus pies y dentro del recinto amurallado (para ello tenéis que seguir la Carrer San Martí y atravesar el arco de la muralla, siguiendo el camino os lleva directamente ). La segunda opción es aparcar en la zona baja y utilizar el elevador que hay en la Carrer de la Seu Vella que salvaguarda el desnivel de la ciudad, aprovechando así para dar un paseo por las retorcidas calles colindantes de la zona antigua que desprenden ese regusto arrabalero en sus viejas fachadas de cales blancas.

El precio de la entrada a la Catedral es de 5€ y en tarifa reducida 4€ incluyendo la subida a al campanario. Aún así, podéis consultar los precios, horarios y combinaciones actualizados AQUÍ.

Lleida - Elevador a la Seu Vella-Catedral. Cataluña. España.

El exterior de la Catedral de Lleida

Nos adentramos por uno de los arcos de entrada del conjunto fortificado y comenzamos nuestros recorrido por la izquierda. Así, según se observa, la Catedral de Lleida transmite una sensación de robustez casi tosca, como si estuviésemos presenciando un lugar pensado para la protección del exterior y el recogimiento, a pesar de sus grandes dimensiones. Esto se debe a sus orígenes románicos, donde en una Europa convulsa en continuas disputas por el territorio, los templos eran los únicos lugares en los que protegerse.

La Puerta de Berengario

Encontramos la primera de las puertas de acceso a la Catedral, La Puerta de Berengario, de porte sobrio y sencillo en la que destaca claramente el gran rosetón y la cornisa que remata la estructura. Atendiendo a su estructura, así como a la transición que se encuentra en el deambulatorio (que veremos a continuación), ésta es probablemente la primera puerta que fué construida.

Puerta de Berengario, Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Deambulatorio o girola: Choque de estilos

Siguiendo el recorrido llegaremos al deambulatorio (o girola). Aquí podemos observar claramente el choque de estilos.

Situándonos en el centro, si se presta atención al ábside de la derecha (como si fuese una pequeña capilla) se observa su forma circular, su techumbre cónica rematada con una cornisa sencilla, limpio de cualquier artífice salvo la pequeña ventana que se hunde en el muro. En el central ya se observa un cambio: el ábside se encuentra reforzado y fortificado en su parte baja y, por otro lado las ventanas , aunque siguen manteniendo su forma de arco de medio punto, se alargan y se estrechan coronándose por dos lineas de arquivoltas con columnas de capiteles decorados.

Girola de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Ahora, si nos fijamos en el ábside de la izquierda, observamos un cambio considerable y llamativo: primeramente en su forma que parece haberse duplicado ofreciendo un aspecto poligonal debido a los contrafuertes que se vuelven más gruesos para soportar el peso que se le resta a la estructura al modificar las ventanas; éstas se ensanchan más pero se alargan y estilizan (lo que da sensación de más altura y ligereza) además de la propia decoración sobre las vidrieras de basalto que finalizan en lo que parecen arcos ojivales y labrados de florituras. Comienza a adentrarse en el gótico al que se resistía.

Catedral de Lleida, Cataluña. España.

La Puerta de la Anunciación

La siguiente puerta que encontramos se trata de la Puerta de la Anunciación. Podría parecer muy similar a la de Berengario pero la diferencia radica en la portada estucada que corona el acceso, así como el trabajo de labranza de las arquivoltas, la entramada decoración vegetal y animal de los capiteles, y los remates humanoides de la cornisa que aún preservan parte de su colorido. No dejéis de fijaros en la impresionante puerta de madera que desdibuja formas laberínticas. Os recomiendo que os acerquéis a esta puerta y contempléis la cornisa coloreada pegados a ella; se produce un efecto visual muy curioso

Puerta de la Anunciación, Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Puerta de la Anunciación, Catedral de Lleida, Cataluña. España.c

Puerta de la Anunciación, Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Ya desde este lado al observar la Catedral de Lleida se perciben con más claridad sus avances e incorporaciones hacia el gótico pero sin dejar de ofrecer resistencia, pues se sigue percibiendo su arraigo al románico en la robustez y grueso de sus muros.

Catedral de Lleida, Cataluña. España.

La Puerta de Els Fillols o Portal de la Seu

Está considerado el acceso principal a la Catedral hoy en día (ya que el acceso original tuvo que ser sacrificado para poder albergar en su lugar el claustro gótico). La más grande de las puertas, y la última en hacerse, se halla bajo una bóveda decorada, las arquivoltas que replican la puerta de acceso y los capiteles están decorados y labrados cada uno de forma completamente distinta. Se trata de una característica de la llamada escuela leridana que, posteriormente, se propagó por otras regiones de Cataluña, Aragón y Valencia. Además, se puede contemplar un acceso anexo en el lateral que apunta al gótico con ese arco puntiagudo como una aguja tan propio de este estilo.

Puerta de Ell Filolls, Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Descendiendo por la rampa que salvan los desniveles del terreno, caminaremos a los pies del claustro gótico del que atisbaremos a ver parte de los característicos arcos ojivales y los ribeteados y entramados tan característicos que dejan filtrar la luz.

El Campanario

Seguimos caminando hasta rodear la altísima Torre del Campanario, de setenta metros de altura. De forma octogonal, rematado con laborioso esmero y que, según los primeros textos, albergaba once campanas de las que hoy se conservan dos, ambas del siglo XV. A mí, sin embargo, este campanario me sigue recordando a un faro

Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Camapanario de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Puerta de los Apóstoles

Y entonces llegamos a la puerta más impresionante por su elaboración y sí, efectivamente gótica, la Puerta de los Apóstoles, llamada así porque en su origen esculturas de los doce apóstoles engalanaban y presidían esta entrada a ambos lados. Además, pequeñas esculturas y tallas de profetas y ángeles sobre pedestales decoraban las arquivoltas que coronan el acceso y que conforman el arco ojival. La construcción de esta puerta se llevó a cabo debido a la necesidad de sacrificar la puerta románica para dar cabida al claustro gótico.

Puerta de los Apóstoles, Catedral de Lleida. Cataluña. España.     Puerta de los Apóstoles, Catedral de Lleida, Cataluña. España.

El labrado de la piedra con formas vegetales da la sensación, en ocasiones, de tratarse de un elaborado encaje. Algo que me resultó curioso al observar estas formas es que en algunas de las columnas se puede percibir cómo se trata de piedra arenisca, no sólo por su color sino también por su textura, como si se fuese barro recién cocido. Me hizo preguntarme si esta Catedral sufre, al menos en esta parte, del llamado mal de la piedra que consiste en que la piedra se desmorona y se deshace transformándose en polvo, debido a la contaminación, la humedad o la erosión ¿A vosotros qué os parece?

Dettale de la Puerta de los Apóstoles, Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Desde esta puerta, además, se puede observar parte de la belleza de su peculiar claustro gótico lo que hace que aún tengas muchísimas más ganas de entrar

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

El interior de la Catedral de Lleida

Tras merodear y empaparnos bien de la belleza externa de la Catedral de Lleida llegó el turno de contemplar el interior y comprobar si las diferencias que se contemplan en su exterior entre la transición del románico al gótico son tan apreciables dentro de sus muros.

La Iglesia

Para acceder a la iglesia tendremos que adentrarnos en el claustro y traspasar una pequeña y sobria puerta que, en absoluto, nos puede hacer imaginar la solmene e inesperada amplitud que nos espera.

Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Lo primero que llama la atención es su potente luminosidad y su blancura casi prístina, que choca con la idea de la típica construcción de origen románico. Casi al mismo tiempo en el que nuestros ojos se habitúan a la luz, nos sorprende su envolvente altura: la nave central mide casi 20 metros y las laterales llegan a los 10,5 metros.

Interior de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.

Sus paredes yacen prácticamente desnudas, salvo algunos frescos románicos que se conservan en algunos fragmentos próximos a las capillas y criptas. La decoración es sobria, llana, limpia, excepto algunos bellos capiteles que decoran las robustas columnas que sostienen las bóvedas y que nos transportan a ése período de transición, así como el esporádico relieve de encaje en alguna porción de pared.

Frescos románicos. Catedral de Lleida. Cataluña. España.    Lleida31

Frescos románicos. Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Detalle Capiteles del interior de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.

De nuevo, la piedra llama mi atención: moldeada a pedazos como si se tratasen de ondas, como arena que se derrite poco a poco. Y no puedo evitar volver a a preguntarme si estaré ante una Catedral que padece el fatídico mal de la piedra. Algo muy agradable es que en diferentes partes del recinto hay grandes espejos en el suelo que te permiten observar las bóvedas y los nervios decorados sin necesidad de echar la cabeza hacia atrás; se agradece muchísimo cuando eres de esas personas (como yo) que se quedan embobadas mirando los techos de las catedrales

Interior de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.     Interior de la Catedral de Lleida, Cataluña. España.

La Capilla de la Epifanía

Ahora bien, sin duda la más espectacular de las capillas de la Seu Vella es la capilla de la Epifanía, del siglo XIV. Apuntando maneras al gótico, destacan las bellas decoraciones tanto escultóricas como aquellas que recuerdan al encaje o los bordados más exquisitos en los nervios de la bóveda. Todo ello se entrelaza con la heráldica de la familia que la patrocinó: los Requesens. De nuevo, como en el templo, un enorme espejo redondo colocado su centro justo bajo el escudo en el que se entrecruzan los nervios, nos permite observar la belleza de su decorado sin necesidad de dejarnos las cervicales en el intento

La Capilla de la Epifanía, Catedral de Lleida. Cataluña. España.

La Capilla de la Epifanía, Catedral de Lleida. Cataluña. España.

El Claustro

El Claustro, del que ya habíamos apreciado parte de su belleza desde el exterior, es una auténtica maravilla de enredaderas de piedra que parecen haber sido tejidas como hilos. Proyectado a finales del siglo XIII y comenzada su construcción en el siglo XIV, nos encontramos ante un claustro gótico en todo su esplendor. Sorprende su gran tamaño además de su posición que permite observar Lleida como si lo estuviésemos haciendo desde un privilegiado mirador.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Hay que recordar que la posición en la que se encuentra el Claustro se debe a que partió de una Catedral románica que fué adaptándose poco a poco al nuevo estilo venido del norte, más grande, amplio y luminoso. Por ello, cuando se decidió agregar el claustro, encontraron falta de espacio para completar la parte de la Catedral que rodearía este espacio y es, por este motivo, que parte del Claustro parece ser una excepcional balconada desde la que observar la ciudad.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Prestad atención a los arcos-ventanales, porque aunque parezcan similares por el patrón de decoración, en realidad diecisiete de los quince que componen estas arquerías son diferentes los unos entre los otros. Además, en los grandes rosetones centrales podemos localizar figuras excepcionales como la que conforma el Pantocrátor rodeado por la estrella de David.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

También llama la atención el ribete que conforman los adornos de los capiteles en la arquería central y que, como gran detalle que embellece este singular claustro, rodea toda la construcción como una cornisa; hallaremos garzas, ciervos, cisnes, serpientes, enredaderas, vides, gárgolas y dragones entre otros seres fantásticos.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.

Y los capiteles, en sí mismos, son auténticas delicias. Particularmente, llamó nuestra atención éste que os presentamos a continuación, causante de que mantuviésemos un debate incluso minutos después de haber emprendido camino hacia Andorra: ¿Vosotros qué pensáis qué es: un peregrino o un caballero?

Claustro de la Catedral de Lleida. Cataluña. España.


♦ ANDORRA 2015


 

Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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2 Comments

  1. La Seu Vella es impresionante, sobre todo el claustro… Eso sí, la entrada me pareció cara para lo rápido que se ve el interior. :\

    ¡Un abrazo!

    • La verdad es que sí, lo es. A nosotros nos sorprendió mucho y nos encantó
      Sobre lo rápido que se ve, pues no sé decirte porque estuvimos una hora merodeando por la Catedral

      ¡Gracias por comentar!
      ¡Abrazooote!

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