Andorra 2015. Día 2 (Parte 1/4): Mushing y Motos de nieve.

Despertamos muy temprano, cuando el sol alumbraba el cielo con su luz pero aún no había sobrepasado las altas montañas del Pirineo. Había llegado el momento de encarar a la excusa que nos había llevado hasta Andorra: montar en un trineo tirado por perros (mushing) y conducir motos de nieve. Eso sí, antes de ponernos en marcha bajamos a desayunar e hicimos algo de tiempo en el comedor ya que nuestra cita en la estación de esquí Grandvalira para realizar las actividades era a las 11:00. Pero cuando la emoción nos tenía dando saltitos en las sillas decidimos dejar de enredar y nos pusimos en camino 

A medida que seguíamos la carretera íbamos subiendo en altura, cada vez un poco más cerca de las cimas del Pirineo. Las montañas parecían abrirse para dejarnos paso y el sol comenzaba a derretir las cascadas de hielo y las blancuras del paisaje; un paisaje cubierto suavemente por un manto níveo tejido por un invierno tímido que aún no se había decidido a descargar las nieves de otros años. A lo lejos, comenzábamos a ver a los esquiadores como puntitos oscuros que se deslizaban suavemente por las laderas nevadas de las montañas.

Mushing y motos de nieve en Andorra

Dejamos a Gracioso en el aparcamiento y bajamos la carretera hasta las instalaciones y recepción de Rocroi Aventura, con quienes haríamos estas actividades. Os recomiendo que, si váis a partir de las 10:00, dejéis el coche en el primer aparcamiento que encontréis, porque si insistís en buscar sitio en los más cercanos al punto de encuentro os pasaréis mucho rato dando vueltas

Para mi gran alegría nos dijeron que primero iríamos al mushing y después a las motos de nieve (y yo pensando que sería al revés porque las motos están aparcadas justo delante de la recepción ). Así que siguiendo las indicaciones caminamos con dirección a encontrarnos con el Musher (el conductor del trineo) y los perros. Ya desde arriba (pues tenemos que bajar una cuesta) oíamos algunos ladridos y gimoteos que vibraban claramente impacientes, una emoción que resultaba contagiosa. Tanto que, de hecho, aceleré el paso. Al cabo de un momento vislumbramos a los perros y a mí, evidentemente, se me cayó la baba y me puse en modo tontorrón-mimoso-los-quiero-todos-para-mí.

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros.

Como teníamos tiempo, porque no había nadie más a esa hora para dar el paseo, merodeamos alrededor de los perros durante un rato para conocerles y que nos conocieran. Sólo por ver cómo reaccionan a tu llegada puedes comprender el carácter de cada uno de ellos y supongo que quienes hemos crecido con estos increíbles animales captamos las sutilezas de su lenguaje mucho más rápido.

Los perezosamente confiados: aquellos que estaban tumbados tranquilamente sobre la nieve echando una siesta bajo los rayos de sol y quienes, al percibir nuestra presencia, abrieron sus ojos mirándonos con un aire perezoso e invitándonos a acercarnos cuando movieron sus esponjosas colas. Eso sí, sin levantarse ni un milímetro

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros.

Lo juguetones y mimosos: quienes estaban divirtiéndose entre ellos con empujones, suaves cabezazos y mordiscos y deliberadamente ignoraron nuestra presencia porque no les interesaba en lo más mínimo que interrumpiésemos su entretenimiento aunque, si te acercabas a hacerles carantoñas, eran los primeros en volverse empalagosos y reclamarte cuando intentabas alejarte

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros.

Los inquietos aprendices: los más jóvenes van emparejados con los veteranos para aprender de ellos, y no paraban de molestar a sus compañeros los que sumamente pacientes no hacían caso de sus reclamos de atención y nos observaban como si quisieran decirnos: “Rescátame de este plasta que tengo al lado”. Los había muy ansiosos y quienes no paraban de ladrar tratando de llamar tu atención casi como si estuviesen gritándote: “Venga, venga, tardas mucho en subirte ¡quiero correr!”.

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros.

Los tímidos: eran tan sólo un par de ellos los que te miraban con cautela, con la cabeza gacha y con el cuerpo un poco arqueado, como si buscasen hacerse una bolita. Quedaba claro que no se sentían muy cómodos con tu presencia. Al fin y al cabo eres un desconocido. Pero no dejaba de resultar un poco extraño que incluso corriendo no dejasen de intentar mirar para atrás. Más tarde nos enteramos de que algunos de los perros de esta actividad son perros que han sido recogidos y rescatados y que están siendo rehabilitados en sus miedos hacia el ser humano. Además, son perros que tienen sus descansos, están bien alimentados y bien cuidados. Cuando sus jornadas terminan viven en los bosques de los Pirineos 

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros. Descansando.

Una de las cosas que me fascina de los animales, entre otras muchas cosas, es su increíble fuerza en comparación con nosotros y era uno de los motivos por los que estaba tan entusiasmada con esta actividad de Mushing. Sentir su fuerza para mí es un privilegio, uno muy emocionante que me hace respetarles más, admirarles más y establecer una conexión con ellos a un nivel más profundo; es hacerme aún más consciente de mi fragilidad y de su poderío. (Imaginad lo que suponía para mí montar a caballo).

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros.

Para mí fué una gozada, especialmente en los momentos en los que aceleraban todos a una, alcanzando más velocidad de lo esperado, y percibiendo en ese instante su fuerza vibrando en el trineo y recorriéndote el cuerpo. Así que, aunque al principio a nuestros chicos les costó iniciar la marcha, cuando lo hicieron se lo pasaron tan bien o mejor que nosotros. Se me hizo corto, muy corto

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros. Cachorro mismoso.

Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros. Cachorro aprendiz aullando.      Andorra, Grandvalira. Mushing - Trineo de Perros. Cachorro aprendiz.

¿Queréis ver a este precioso cachorrito en el momento en que le tomé estas fotografías? Pues echad un vistazo al vídeo, donde además de ver cómo es montar en un trineo de perros, veréis a esta simpática preciosidad en acción 

Tras terminar el paseo en trineo de perros llegaba el turno de las motos de nieve, actividad que llamaba más la atención de Héctor que la mía (básicamente porque yo tengo un trauma con las motos y me da miedo conducirlas ).

Subimos la cuesta que habíamos bajado y nos dirigimos de nuevo a la recepción de Rocroi donde nos indican que los guías que vendrán con nosotros nos darán una breve charla informativa sobre seguridad y conducción antes de ponernos en marcha. Aunque esta actividad está prevista para unos 30 minutos en realidad nosotros estuvimos cerca de 60 minutos sin contar con el tiempo de espera y la breve explicación. Al tratarse de una moto de nieve doble, a mitad de camino todo el grupo se detiene para que los conductores puedan hacer cambio con sus acompañantes y así poder disfrutar los dos de esta experiencia Bueno, quién la disfrute, porque yo lo pasé bastante mal

Fuí la primera en coger la moto, porque si hubiese empezado Héctor habiendo llegado el momento no nos habríamos cambiado ni por asomo Al principio me costó cogerle el ángulo de giro al manillar para poder llevar la moto por donde yo quería, ya que deben ser giros muy amplios pero no bruscos, así que iba dando tumbos de un lado a otro cuál pato mareado ¡Y encima se empezaba bajando una cuesta y luego subiendo una pendiente! (Que conste que no fuí la única con problemas al principio)

Andorra, Grandvalira. Motos de nieve.

El caso es que cuando conseguí que la moto fuese por donde yo quería me tocó coger el punto al acelerador para poder llevar una velocidad constante y acelerar cuando tuviese oportunidad y no pasarme todo el tiempo haciendo el chicle con quién tenía delante Y cuando por fin comencé a relajarme un poco y a divertirme una pizca, llegó el momento del cambio. Eso sí, me siento muy orgullosa de mí misma por haberme atrevido a conducir una moto, una vez más 

Andorra, Grandvalira. Motos de nieve

Andorra, Grandvalira. Motos de nieve.

Así que,  Héctor se montó en la moto y la condujo como si la cogiese todas las mañanas para ir a trabajar ¡Dejándome alucinada!

Andorra, Grandvalira. Motos de nieve.

Es más, se le daba tan bien y estaba disfrutando tanto dejando espacio con el de delante para luego poder acelerar e ir más rápido, que hubo un momento en el que el guía se mosqueó al oír a una moto que aceleraba demasiado. Así que el hombre no dejaba de sacar la mano indicándonos que fuésemos más despacio y en un momento dado en que detuvo a todo el grupo pensamos que vendría a echarnos la bronca :-O. ¿No me creéis? Echad un vistazo al vídeo de nuestra experiencia conduciendo motos de nieve en Andorra 

Aunque Héctor se quedó con ganas de repetir con la moto de nieve, lo cierto es que entre unas cosas y otras se nos había pasado prácticamente la mañana, así que decidimos regresar a despedirnos de los perros (por segunda vez) y tomarles unas últimas fotografías antes de poner rumbo a nuestra siguiente actividad: conocer el románico andorrano.


♦ ANDORRA 2015


 

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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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2 Comments

  1. ¡Preciosos! Muchas gracias por compartir la experiencia ¡No sabía que teniamos trineos de perros tan cerca!

    • Gracias a ti, Maite, por pasarte por el blog y por comentar
      Si dices que los tienes cerca espero que pronto puedas disfrutar de la experiencia ¡Y luego nos cuentas qué te ha parecido!

      Un abrazote

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