ANDORRA 2015. Día 2 (Parte 4/4). Un paseo por Andorra La Vella, mucho más que una calle.

Supongo que la mayoría habréis escuchado el típico “Andorra sólo tiene una calle”. De tanto oírlo de unos y otros al final terminas por creerte que algo de verdad debe de tener. Así que es bastante sorprendente llegar y encontrar que lo de “Andorra es una calle” es, sin duda alguna, una leyenda urbana; porque Andorra La Vella es una ciudad con una calle central pero desde la que parte un coqueto casco antiguo que se esparce como las raíces de un árbol, una ciudad que se encarama y trepa por las montañas en luminosas y ordenadas balconadas, un espacio que encarna a la perfección la fusión entre la arquitectura popular y la vanguardia de diseño.

Nosotros paseamos por Andorra La Vella cuando caía la noche, así que la capital del principado brillaba con las luces de sus edificios y los adornos navideños que aún decoraban sus calles, todo bajo un cielo que aún resplandencía celeste sobre las altas montañas hasta que se tintó por completo de negro.

"La calle" de Andorra La Vella, Andorra.  La famosa “única calle de Andorra” rebosa de grandes tiendas de electrónica, firmas de lujo, restaurantes y grandes almacenes y, de vez en cuando, se salpica la fachada de un edificio que nos recuerda los regustos antiguos de la ciudad; portadas de antaño, cuidadas y adornadas con leds de colores que le ofrecen ese toque moderno que homogeneiza todo el conjunto.   "La calle" de Andorra La Vella, Andorra.

"La calle" de Andorra La Vella, Andorra.

Calles del centro histórico de Andorra La Vella, Andorra   Calles del centro histórico de Andorra La Vella, Andorra    

Nos encaminamos hacia el casco antiguo de la ciudad encontrándonos con la Iglesia de San Esteve de Andorra, una construcción que conserva su arquitectura románica que puede apreciarse especialmente en su pórtico y ábsides.   Iglesia de San Esteve, Andorra La Vella. Andorra.

Con origen en el siglo XII, esta iglesia (que parece flotar al borde de un precipicio) ha debido ser restaurada y, aunque se encajona en las calles de Andorra donde confluyen lo antiguo con lo moderno, lo cierto es que los diferentes estilos se amoldan muy bien y no producen ningún efecto chocante. De hecho, consiguen que la iglesia de San Esteve llame mucho la atención.

Iglesia de San Esteve, Andorra La Vella. Andorra.Paseando a la vera de la iglesia de San Esteve nos adentramos en las calles del casco antiguo de Andorra en las que encontramos callejones y recovecos donde los comercios se encuentran en pequeños espacios que aprovechan al máximo la luz exterior que les ofrecen sus amplios ventanales. En esta zona la luz nos ofrece una sensación de recogimiento y cierta calidez que a veces parece perderse en las zonas más modernas sobrecargadas de colores. Se agradece pasear por la tranquilidad de estas calles menos transitadas y más acogedoras. Calles del centro histórico de Andorra La Vella, Andorra

Calles del centro histórico de Andorra La Vella, Andorra.En su mayoría, los negocios se tratan de pequeñas tabernas, cervecerías, íntimos restaurantes y coquetas tiendas de decoración y regalos, todos con esos detalles que los hacen distintos y resaltar de entre toda la oferta. Y, de vez en cuando, en un hueco, te encuentras una escultura, como si lo que en verdad estuvieses haciendo fuese pasear por un pequeño museo al aire libre. Negocios en Andorra La Vella, Andorra.

Escultura en los recovecos de las calles de Andorra La Vella, Andorra.Al llegar a la Plaza de la Casa del Pueblo (Casa de la Vall), encontramos el pequeño edificio de piedra dorada construido en 1492 con motivo de la llegada de Colón a América y adornado con lo que parecen pequeñas almenas defensivas en sus esquinas. La Casa del Pueblo de Andorra se sitúa en lo que parece una amplísima terraza que nos permite percibir el desnivel en el que se halla la ciudad, en su intento por arañarle terreno a la montaña. Esta misma plaza hace las veces de un hermoso y perfecto mirador. Casa de la Vall, Andorra La Vella. Andorra.

Calles del centro histórico de Andorra La Vella, AndorraSin embargo, hay algo que descuadra en el entorno y son esas siete figuras luminosas que cambian de color y que representan a hombres sentados cogiendo sus rodillas y acercándolas al pecho. Se trata de una obra de Jaume Plensa titulada Los 7 poetas. Aunque desentona con el entorno, a mí, particularmente, me gustó el efecto que consigue rompiendo con él y, especialmente, el clima que conforma cuando se fusionan los suaves vaivenes de colores. Mirador desde la Plaza de la Casa de la Vall con la escultura "Los 7 poetas", Andorra La Vella, Andorra.

Otra de las cosas que llamaron nuestra atención fueron los elevadores que hay en la ciudad. Lo cierto es que están bastante bien camuflados entre los edificios y las rocas, así que no sabes lo que son hasta que prácticamente estás dentro de ellos. Y una cosa que nos resultó curiosa fue que en el panel numérico de los ascensores no había número seis. ¿Alguien sabe explicarnos cuál podría ser el motivo?

Detalles de los elevadores de Andorra La Vella, Andorra.  A la mañana siguiente, volvimos a la vera del magnífico edificio de CALDEA, el balneario de Andorra. Observarlo con la luz diurna nos hizo pensar en un enorme diamante que se camufla entre las vetas de las montañas. Todo lo bien que se embebe del entorno este edificio se resquebraja por la enorme noria blanca que se levanta como un monstruo de hierro en el valle. Es curioso porque por la noche reluce como un enorme aro diamantino que atrae todas las miradas, casi de forma magnética, pero cuando la luz del sol se impone, se transforma en algo que desentona por completo. Por eso me gusta ver las ciudades de día y de noche, porque todo cambia y las sensaciones que percibes pueden ser diametralmente opuestas. Noria de Andorra La Vella y Balneario Caldea, Andorra.

Así que, lo cierto es que Andorra La Vella nos sorprendió. De verdad que esperábamos algo del tamaño de una aldea pero con un estilo muy moderno y en el que no encontraríamos vestigio alguno de la antigua arquitectura del Pirineo. Nos dejamos influir por el típico de “Andorra es una calle”, como si el hecho de que fuese así pudiera desmerecerlo. Así que no, como véis, Andorra La Vella no es una calle y tiene todo el encanto de los pueblos del pirineo aderezado en su justa medida con la modernidad más vanguardista.

Frontera entre España y Andorra.

♦ ANDORRA 2015

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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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2 Comments

  1. Hola! supongo que ese ascensor sería el que te lleva de la C/Prat de la Creu a la Plaça del Poble, hay varios, en caso de que sea el ascensor del Parquing comunal, la falta del número 6 es debido a que en ese mismo edificio hay salas, auditorios, etc. y por la altura de ellos, hace que la planta 6 no tenga acceso en ascensor (ya que ese acceso es por la planta 5), no es por supersticiones ni nada por el estilo

    Aprovecho para felicitaros que realmente en vuestro viaje hayáis conocido Andorra de verdad, tanto la capital, Escaldes, y el resto de parroquias (no solo la “calle principal”), la gente que dice eso de “solo una calle” es por su desconocimiento (es como si yo voy a Barcelona y digo que es solo “una plaza”, en referencia a Plaça Catalunya, por ejemplo), pero Andorra son cerca de 500 Km2 de país

    • ¡Hoal Daniel!
      Muchas gracias por pasarte y por comentar y, sobre todo ¡Por sacarnos de la duda del ascensor! Sí, recuerdo que lo cogimos en un Parking y me quedé muy sorprendida porque “no hubiese planta 6″. Y lo cierto es que tuve un momento en pensar que era precisamente por alguna superstición. Pero mira, no, es una explicación terrenal

      La verdad es que Andorra nos gustó mucho y nos escaparemos otra vez para conocer algunos sitios que nos faltaron por visitar
      ¡Un abrazote y muchísimas gracias por visitar el blog!

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