ISLANDIA. Día 1: Desde Keflavík hasta Thingvellir (Þingvellir)

Desde España hasta Islandia

Nuestra #AventuraIslandia2014 comenzó el 1 de septiembre, en el mismo momento en que subimos al AVE en la estación de Atocha de Madrid a las 14:00 h. Al menos para mí porque era la primera vez que subía en un tren español de alta velocidad Tres horas de trayecto hasta llegar a la estación de Barcelona Sants y coger nuestro billete de Cercanías (Rodalies, en catalán) con dirección al aeropuerto de El Prat.

Estación Renfe-AVE Madrid-Barcelona. España.Estábamos nerviosos, bastante de hecho, debido a que el señor volcán Bárdarbunga (Bárðarbunga) llevaba unos días un poco ajetreado. No podía dejar de pensar, intranquila, en que existía la posibilidad de que al llegar al aeropuerto nos dijeran que Bárdarbunga (Bárðarbunga) había empezado a expulsar ceniza y se nos arruinara este viaje tan especial para nosotros. Hasta que no despegamos a eso de las 21:15 no me relajé un poco. Y no terminé de quedarme tranquila hasta el momento en que el avión de Vueling [Aerolíneas que vuelan a Islandia desde España], seis horas más tarde, se deslizó sobre la isla aún de noche y aterrizó en el aeropuerto internacional de Keflavík. ¡Ya estábamos en Islandia!  

MAPA de RUTA

 Distancia recorrida: 250 kilómetros.

Keflavík y recogida de vehículo

Teníamos previsto recoger a nuestro 4×4 Dacia Duster (a partir de ahora conocido como Dusty) en el aeropuerto a las 8:00 pero nosotros llegamos al aeropuerto a las 5:00 de la mañana (hora islandesa). Como estábamos tan sumamente cansados de pasarnos todo el día entero anterior dando tumbos y arrastrando las maletas de un lado para otro, esas horas en el aeropuerto nos vinieron bien para, al menos, estirarnos un poco y quitarnos el entumecimiento de encima. Y no éramos los únicos, en el aeropuerto de Keflavík encontraréis a muchos viajeros durmiendo en cualquier parte y todo el mundo respetando su descanso Pero llegaron las 8:00 y allí no aparecía nadie con un cartel con nuestro nombre porque sí es muy VIP pero así es como te recogen, alguien esperando por ti con un cartelito Decidimos dar un margen de tiempo prudencial, por si se habían retrasado por cualquier circunstancia, y esperamos hasta las 8:20 para llamar por teléfono y recordarles que estábamos allí. Se quedaron bastante sorprendidos porque nadie nos hubiese recogido todavía y, con mil disculpas, dijeron que inmediatamente mandaban a un compañero. Efectivamente, ni tres minutos pasaron cuando un chico que llevaba algunas horas yendo y viniendo del aeropuerto recogiendo a gente apareció con el cartel con nuestro nombre. Él mismo, de hecho, compuso cara de sorpresa, porque nos llevaba viendo allí sentados desde el momento en que había empezado su jornada laboral. Un <<¡No me lo puedo creer! >> en toda regla por ambas partes y un saludo muy cordial y alegre con unas disculpas incluidas Tras llevarnos en un furgón a la oficina de IslandiaCar y GoIceland en Keflavik [ALQUILAR COCHE en ISLANDIA], amenizado el viaje con conversación muy animada que se mantuvo todo el camino (el conductor era griego así que el carácter mediterráneo se nota ) recogimos a nuestro Dusty y comenzamos nuestra ruta ISLANDIA - Dacia Duster (Dusty)

Islandia nos recibe con paisajes maravillosos y en un campo de minas

Con el cielo un poco plomizo, nada más salir de Keflavík, ponemos dirección al Blue Lagoon (Bláa lónið) e, irremediablemente empezamos a enamorarnos de esta isla increíble. El paisaje es espectacular y eso que aún no hemos visto nada.

Nos damos cuenta que a ambos lados de la carretera la tierra se cubría con el famoso, esponjoso y verdísimo musgo islandés. Ingenuos de nosotros, y por algún motivo que aún no logro comprender, pensamos que este musgo sólo podía encontrarse en algunas zonas de la isla pero en realidad se halla prácticamente en cualquier parte Así que, emocionados, en el primer camino que encontramos nos desviamos para acercarnos a verlo y tocarlo: ¡Sí, es como si tocases una esponja gigante!

ISLANDIA - Campo de minas

El musgo islandés (científicamente: cetraria islándica) es en realidad un liquen que crece sobre las rocas de lava fosilizada. Es tan esponjoso porque es muy denso y puede llegar a tener una altura de 10 a 30 centímetros   

TomarNota-64

Lo gracioso del asunto estuvo en que, al ver que había un camino que se adentraba en el liquen, quisimos seguir adelante para ver más terreno musgoso, pero había una señal pequeñita color naranja fosforescente y ese tipo de señales en Islandia no indican nada bueno.

ISLANDIA - Campo de minas

Öll losun úrgangs bönnuð: Prohibido llevarse cualquier objeto.

  Así que me acerqué a leer lo que ponía en el cartel más pequeñito y, no lo pude evitar, me eché a reír un poco a lo histérico ¿Qué era eso? ¿Humor islandés?

¡ATENCIÓN! Adentrando en una zona de pruebas militares, artefactos explosivos y minas pueden encontrarse en el campo. En caso de encontrar algún artefacto no lo toque, no se lo lleve, avise al número xxxxxxxxx .

Y es que, antes de ir a Islandia siempre encuentras lecturas que recomiendan que hay que ir con cuidado y muchísima precaución, ves fotos de coches volcados, que si vadeos de ríos inmensos y gente que se queda atrapada, que si seísmos, que si nevadas bestiales, que si rachas de aire terribles, que si volcanes… y nosotros vamos y, en el primer sitio que paramos ¡Nos topamos con “amenaza de bomba”! Menuda puntería la nuestra. ¡De esto no nos habían avisado!

Tras merodear un poco más por la zona y hacernos nuestras primeras fotos en paisaje islandés, continuamos con dirección al Blue Lagoon.

Blue Lagoon (Bláa lónið)

Ya, desde la carretera, a medida que te acercas percibes un suave olor a azufre, muy tenue eso sí, porque el agua del Blue Lagoon está tratada para que ése aroma a huevo podrido que terminarás por encontrar más que familiar en la isla no resulta tan penetrante (y nauseabundo ) . Aún desde más lejos puedes ver los vapores del agua como nubes algodonosas que arañan las colinas de colores verdes y los campos de lava fosilizada que lo rodean; unas nubes muy particulares que veremos en muchas zonas de la isla y que te indican donde hay agua brotando de las entrañas de la tierra.   ISLANDIA - Blue Lagoon, Bláa lóniðSin embargo, no es hasta que estás bastante cerca del recinto que empiezas a ver a la vera del camino unas lagunas y riachuelos de unos colores azules eléctricos casi imposibles. Y no puedes evitar gritar en el coche unos exigentes: “¡Para, para, para, que me bajo!”. Y es que ése agua no parece real y, de hecho, te va a costar creerlo. Si a eso le añadimos que la tierra es arenisca de color negra y que hay como pequeñas formaciones de arrugada lava fosilizada, es difícil explicar la sensación que tienes en ese momento. Parece que es un decorado de una película, un reino de fantasía hecho realidad. ISLANDIA - Blue Lagoon, Bláa lónið Dejamos el coche a un lado de la carretera y nos bajamos los dos acercándonos a uno de esos charcos lechosos de color azulado. Nos quedamos quietos y en silencio, observando el agua, sin creernos que fuese de verdad. Alguien de los dos, en su pasmosa incredulidad de que pudiese ser auténtica, susurró: “Seguro que la tiñen. Le tienen que echar algo”. Ninguno responde a lo que ha dicho el otro, simplemente observamos, como si nuestro cerebro intentase encontrarle una explicación lógica. Al final, decido que tengo que tocarla.

ISLANDIA - Blue Lagoon, Bláa lóniðBajo por el borde que forma la carretera, me agacho y meto la mano en el charco. Está tibia y es curiosamente densa. Ahora meto las dos manos, acuno el agua y ahí está, reluciente como un neón, blanca (¡blanca! ), pesada. Es una sensación parecida a cuando coges con las manos arena en la playa; ese instante en que la arena sigue revuelta en el agua, y cae hacia la base de tu mano mientras el agua se desliza entre los huecos de tu piel.   Sin embargo, este agua desperdiciada del Blue Lagoon, a medida que se vierte entre mis dedos va clareándose y de lechosa y translúcida pasa a ser transparente cuando las últimas gotas se deslizan entre mis dedos. Me quedo tan impactada que vuelvo a repetirlo.   Pero camino por el borde y la cojo de otro charco, como si eso la fuese a hacer diferente. Vuelve a ocurrir lo mismo, evidentemente, y es entonces cuando me lo creo; cuando me creo que ése agua es de verdad, que ése paisaje es auténtico y que yo estoy allí, en Islandia.   ISLANDIA - Blue Lagoon, Bláa lónið  Y no, no nos bañamos en el Blue Lagoon. La entrada más barata, con precio de reserva anticipada a través de Internet, es de 45€ por persona en verano (35€ cuando fuimos nosotros), y te da acceso únicamente a las lagunas, sin consumición u otros tratamientos. Baños como el Blue Lagoon con ésas aguas de colores increíbles, los hay repartidos en Islandia a precios mucho más asequibles sí (e incluso gratuitas y al aire libre) , así que si lo que quieres es simplemente probar los baños islandeses y deslizarte en ése agua lechosa, tienes otras opciones más económicas Detallaremos donde están estos lugares (al menos los que conocemos nosotros) en otra entrada, para no alargar ésta demasiado

Tras hacer varias fotos, merodear por allí y meter la mano en unos cuantos charcos más (sí, es que cuando algo me deja descolocada tengo que comprobarlo varias veces, soy así de desconfiada ), seguimos camino hacia Krýsuvík, la primera zona de actividad volcánica activa que visitaremos en la isla.

Seltún-Krýsuvík, zona de actividad volcánica.

Seguimos por la carretera 427 aún en un estado de incredulidad; el paisaje se mece entre campos de lava con musgo, campos repletos de pequeñas piedras porosas, otras grandes que parecen piedras pómez gigantes, y suaves colinas que parecen cubiertas de gasa color hierba. Nos desvíamos y tomamos la carretera 42, que nos lleva directamente a Krýsuvík.   ISLANDIA - FagradalsfjallDe repente el paisaje cambia, el campo se tiñe de tierra color marrón y mostaza, por momentos los prados de piedras volcánicas dan paso a pastos del mismo color dorado del maíz salpicados de algunas hierbas de verdes suaves. Las colinas se hacen más grandes, dando paso a pequeñas montañas que a simple vista dan una sensación sedosa, como si fueran montones de azúcar coloreada; están bañadas por todos esos colores marrones y amarillos increíbles, algunos verdores intensos y zonas negruzcas como el carbón. Y, de entre esas ondulaciones observas esas nubes densas de vapor que te indican que el agua está brotando ardiendo de la tierra. ISLANDIA - Paisajes de camino a Krýsuvík     ISLANDIA - Paisajes de camino a Krýsuvík  Vas tan absorto por el paisaje que te despistas y no te percatas, hasta que es demasiado tarde, de que el desagradable olor fétido del azufre se desliza por el aire. Se te ha metido en el coche de forma aplastante y parece pegarse incluso en cada poro de tu piel. Claro, te ves en la encrucijada de no saber qué hacer, porque si bajas las ventanillas sólo te va a servir para que se introduzca más y asfixiarte, pero si no las bajas el aire no se renueva. Nuestro consejo, si ya se te ha metido ése sabroso aroma es aguantar, pero no abras las ventanas en estas zonas, espera a alejarte de ellas A orillas de la carretera encuentras un apeadero y un poquito más adelante el aparcamiento. Hemos llegado a Seltún en Krýsuvík, la primera zona volcánica activa que veremos durante nuestra ruta. ISLANDIA - Seltún, Krýsuvík  Eso sí, cuando empieces a apreciar esos colores irreales en la tierra, se te va a olvidar lo del olor, te vas a despistar otra vez y cuando salgas te va a dar una bofetada tan bestial que tampoco te la vas a poder creer. Sí, en Krýsuvík la tierra vibra, y casi puedes sentirlo de forma literal, no sólo porque haya actividad volcánica, es que los colores parecen estar vivos en sí mismos y cambiar frente a ti.   ISLANDIA - Seltún, Krýsuvík  Otra vez esos negros como el carbón se mecen a tu vera, los ocres, los naranjas óxido y los colores hierbabuena se mezclan con una delicadeza que parece imposible. Pero cuando te introduces y avanzas por las pasarelas llegarás a las pozas desde donde brota el agua y entonces aparecen los grises perlados en los charcos, deslizándose como mercurio sin pulir sobre el naranja ferroso y briznas de un tímido azul que tiñen en ocasiones el agua. Es como si estuvieses en una pintura coloreada al pastel, colores suaves que se mezclan y que en otro contexto resultarían en una explosión de contrastes imposibles.   ISLANDIA - Seltún, Krýsuvík

Raufarhólshellir

Volvemos a la carretera 427 y de nuevo la tierra negra y la lava fosilizada salpicada del musgo islandés nos acompaña. Circulamos a la vera del océano; a nuestra derecha campos de lava fosilizada con esponjoso musgo islandés (Selvogsgrunn) y el océano Atlántico como telón.

ISLANDIA - SelvogsgrunnAvanzamos y vemos unas montañas (Heidinhá) a lo lejos, a nuestra izquierda, cortadas como acantilados. Y es que, en una época remota, esos cortados fueron acantilados donde se estrellaban las olas del Atlántico. ISLANDIA - Heidinhá  Nos adentramos en la isla y nos despedimos del agua del océano por el momento, giramos por la carretera 35, vamos de camino a Raufarhólshellir, una grieta en la tierra que ha formado una cueva de 1350 metros en la que puede observarse hielo y formaciones como piedras de cuarzo blanco gigantes.

Nos acercamos a la entrada y el terreno está resbaladizo, húmedo, y la bajada no es precisamente sencilla. No llevamos linterna, la habíamos dejado en el coche, y aunque observamos desde arriba que existen grietas que dejan penetrar la luz, no nos vemos bien equipados para introducirnos en la cueva. Por el hueco de entrada aparece alguien.

Un hombre que va bien equipado, con botas, chubasquero, linterna y mochila; todo un espeleólogo. Así que le pregunto si nos recomienda bajar. Nos quita definitivamente la idea, no sólo porque no vamos bien equipados, es que él no ha visto las formaciones de hielo y cuarzo por las que esta cueva es tan conocida en la zona. Nos recomienda que volvamos cuando haga más frío.

ISLANDIA - Raufarhólshellir  Así que nos damos media vuelta y volvemos hacia el coche. No tenemos regusto amargo porque, al fin y al cabo, si hubiésemos entrado en la cueva hubiésemos perdido el tiempo ya que no habríamos visto las formaciones por las que estaba en nuestra lista de visitas. Así que, éste tiempo que ganamos y que podemos aprovechar en otro lugar, como, por ejemplo… ¡En la primera cascada que veremos en Islandia!

Urriðafoss

Seguimos camino y cogemos la carretera 38 que nos llevará directamente a la Carretera 1, la famosa carretera que da la vuelta la isla. Pasaremos por el pueblo de Selfoss (no confundir con la cascada del mismo nombre) y siguiendo la Carretera 1 nos encontramos con el corto desvío a la cascada Urriðafoss. Estamos muy emocionados porque va a ser la primera  que veremos en Islandia Esta cascada se produce como un salto del río Þjórsá, que nace en el glaciar Hofsjökull, en el mismo corazón de Islandia. Es el río más largo de la isla con 230 kilómetros y va a desembocar en el océano Atlántico. ISLANDIA- Urridafoss, UrriðafossDejamos el coche en el aparcamiento habilitado y tendremos que bajar un camino de escalones y gravilla negra. Ya, desde allí, escuchas el brumoso ruido de la cascada aunque no puedes verla completa. Lo que sí eres capaz de contemplar es el río con ése color gris matizado tan típico de las aguas heladas o muy frías.

ISLANDIA- Urridafoss, UrriðafossVas deslizándote por la escalinata y no es hasta que casi llegas al final del camino negro, a un mirador con merendero, que puedes observar la caída que tiene la cascada. ISLANDIA- Urridafoss, Urriðafoss  No es un salto impactante (especialmente comparado con lo que más adelante nos encontraremos) pero lo que sí impacta es la anchura gigantesca del río, la fuerza con la que baja el agua y el poderoso sonido que hace. No está nada mal como primera toma de contacto con las cascadas de Islandia

ISLANDIA- Urridafoss, Urriðafoss

Kerið

Regresamos a la Carretera 1 y seguimos ruta hacia el pueblo Selfoss (no confundir con la cascada del mismo nombre) donde tendremos que coger el desvío a la carretera 35 para llegar a nuestro próximo destino, el cráter Kerið formado hace unos 3000 años, tras la explosión de una bolsa de magma contenida bajo él.

Pero como ya eran casi las 17:00 de la tarde y en Islandia entre las 18:00 y las 19:00 cierran todos los comercios, antes de proseguir con la ruta hicimos una breve parada para acercarnos al supermercado Bónus y comprar algunas cosas para Héctor (¡y papel higiénico!) y después ir a la gasolinera que hay justo en frente del supermercado para comprar la bombona para el Campingaz y poder cenar caliente ¡Que se agradece y mucho!

Continuamos ruta y el paisaje sigue conmoviéndonos, especialmente porque el cielo ha clareado y se ve de un azul intenso, con esponjosas nubes que parecen algodón. Los cortados que antes habíamos visto con cielo nublado cambian completamente bajo la luz del sol con el azul de fondo. Y no puedes evitarlo, tienes tentaciones de parar en todas partes porque todo te sobrecoge, todo es tan distinto, tan diferente… quieres mirarlo y volver a mirarlo. Y tocarlo, sobre todo quieres tocarlo, para asegurarte que es real.

Llegamos al aparcamiento del cráter Kerið y encontramos un montón de coches y varios autobuses. De uno de ellos empiezan a bajar en tropel un grupo de turistas chinos. Nos entran los sudores de la muerte y nos reímos; los turistas chinos son famosos por invadirlo todo. Sabemos que el cráter es relativamente pequeño ya que mide 170 metros en su parte más estrecha y 220 metros en su parte más ancha y que su caldera tiene una profundidad de 55 metros. ¿Nos lo vamos a encontrar repleto de gente? ¡Eso le quita la gracia!

Prácticamente corríamos con dirección al camino que te lleva al cráter pero observamos que hay una pequeña caseta de información y… ¡Sorpresa! Tenemos que pagar por bajar al cráter Kerið porque… ¡Se encuentra en propiedad privada! Nos quedamos con cara de pasmo pero no nos gusta abusar de la confianza de los islandeses, y aunque hubiese sido muy sencillo hacerse el despistado y bajar, nosotros preferimos acercarnos y pagar. Es un precio simbólico que al cambio son unos 2€ y poco. Además, leemos en un cartel que todo lo que se recauda se destina a la conservación del cráter y su entorno: aparcamiento, caminos, limpieza, etc. Hay que mencionar que el cráter se ha convertido en un punto turístico muy importante y forma parte del llamado Círculo Dorado (Kerið, Geysir, Gulfoss, y Þingvellir). Tras pagar, nos damos cuenta de que los chinos parecen estar esperando a su guía, así que aprovechamos y andamos a paso ligero para sacarles ventaja y llegar antes que lleguen todos al cráter porque ya había unos cuantos por allí merodeando. Subimos un repecho pequeño y después la tierra se va hundiendo y ahí nos los encontramos, el cráter Kerið, casi una circunferencia perfecta formada con una explosión de colores que, de nuevo, nos parecen absolutamente irreales.   ISLANDIA - Cráter Kerið Rojos, rojos del color de la sangre, gamas completas de marrones, hilos negros que se desprenden entre las salpicaduras verdes brillantes que parecen verterse en el fondo sobre una balsa de agua calma de color turquesa. Por unos momentos no sabes dónde mirar ni hacia donde ir, tu cerebro está procesando lo impactante y maravilloso de esos colores.

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p style=”text-align: justify;”>El empujón que nos hacía falta para movernos de allí y reaccionar nos lo dieron los chinos de los que huíamos y quienes llegaron, como suele ser habitual, en tropel y desperdigándose por todas partes. Nos movemos rápidamente y vamos hacia la izquierda bajando con dirección al lago turquesa por un camino que comienza negro y que se mezcla durante el descenso con el rojo intenso para terminar por adquirir el color del barro cuando llegas allí, a la orilla.   ISLANDIA - Cráter Kerið   ISLANDIA - Cráter Kerið  Y cuando estamos abajo, casi sin haber tenido tiempo de apreciar el charco, nos damos cuenta de que hay otro camino que bordea la balsa de agua, así que no nos lo pensamos y nos vamos a rodearlo. El suelo se transforma porque del compacto salpicado de alguna piedra allí y otra allá cambia a uno conformado por miles y miles de pequeñas piedrecitas porosas de color rojo y te percatas que son éstas mismas piedras las que le dan esa forma increíble a todo el cráter.   ISLANDIA - Cráter Kerið    ISLANDIA - Cráter KeriðY el agua del lago turquesa, mientras vas rodeando la caldera, va adquiriendo un color aún más intenso, un color que se mece en una gama indefinida de verdes y azules, unos colores que absorbe tanto de los minerales que hay a 7 metros de profundidad como del reflejo del cielo. ISLANDIA - Cráter KeriðTras unos 30 minutos, que es lo que tardamos en dar la vuelta completa a la caldera del cráter, volvemos al coche y regresamos a la carretera, de camino a nuestro siguiente destino, el Parque Nacional de Þingvellir, Patrimonio de la Humanidad.  

Parque Nacional de Þingvellir (Thingvellir)

He de confesar que éste era uno de los lugares que más ganas tenía de visitar en Islandia. Primero porque es aquí, en este Parque Nacional, donde podremos contemplar y caminar sobre Almannagjá, una de las fallas visibles de las placas tectónicas que forma la dorsal mesoantlántica. Y, segundo, porque fué aquí donde se instaló el Parlamento Islandés en el siglo X, cuando una Europa convulsa y oscura se sumía bajo el yugo de tiranos y auto proclamados reyes. Principalmente estos dos factores lo han convertido en Patrimonio de la Humanidad.   ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir. De camino.

TomarNota-64 La dorsal mesoatlántica es una cordillera montañosa (la más larga del mundo con 10 mil kilómetros) que se extiende en las profundidades del océano Atlántico y que se alza entre 3000 y 5000 metros de altura. Aunque se halla bajo el agua parte de su cumbre puede verse aquí, en las grietas de las fallas de Þingvellir, ya que atraviesa Islandia. Esta dorsal es la que separa las placas tectónicas Euroasiática y la Americana, expandiéndose y haciendo crecer tanto a Islandia como al océano Atlántico unos 2,5 centímetros al año de media. Esta dorsal fué imprescindible para la ruptura de Pangea hace 180 millones de años.
(Más información de la dorsal en la Wikipedia)

Tomamos la Carretera 36 que nos llevará directamente hasta el Parque Nacional. Os recomendamos que prestéis mucha atención a los laterales de la carretera porque ya desde allí podréis percibir las fisuras que forma la dorsal, como la falla Hrafnagjá.

ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir.  ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir. Hrafnagjá. A medida que nos íbamos acercando, Almannagjá se iba vislumbrando como una sierra que hubiera cortado la tierra bruscamente. La emoción nos embargaba: “¡Mira, mira, es aquello! ¡Está allí!”. Y pensar que lo que vemos es la cima de una gigantesca montaña que nace en las profundidades del océano

Por si no fuese lo suficientemente mágico el escenario, la atmósfera que creaba el clima lo hizo aún más especial, la lluvia caía desde unas esponjosas nubes que se mecían con la brisa salada formando esos telones de sedosos grisáceos en el horizonte, como un velo de gasa, un velo rasgado por el dorado de los rayos del sol, unos rayos que se vertían en un atardecer que se prolongaba como si se hubiese detenido el tiempo. Un cielo que pronto cambió a uno blanco y plomizo. Éste sería uno de los pocos días en los que llovería durante nuestro viaje.

Dejamos el coche en el aparcamiento de grava cenicienta y seguimos los caminos negros delimitados por el pasto y el musgo hasta que se convierten en pasarelas de madera que serpentean y se ondulan sobre el campo.   ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir.  Atravesamos un pequeño puente de madera sobre lo que parece un río, un río de agua azul neón y en el que en su fondo parecen hallarse cientos de diamantes. Este río se trata de Nikulásargjá y Peningagjá, dos más de las grietas de la dorsal mesoatlántica. Estas grietas desbordantes de ése agua iridiscente que nace desde el interior de la tierra, esos brillos que parecen diamantes son en realidad monedas de los deseos, monedas que los visitantes lanzan. Y no, nosotros no tiramos ninguna porque no sabemos el impacto medioambiental que podría causar las aleaciones de metales. ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir. Nikulásargjá & PeningagjáTras maravillarnos una vez más con la belleza de ése agua, continuamos meciendo nuestros pasos sobre los listones de madera hasta llegar ahí, al lugar donde allá en el siglo X se instauró el Þing, el Parlamento Islandés, a la vera de la sombra de la imponente Almannagjá, la grieta que “rompe” Islandia. Simbólico ¿verdad? 

ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir - Almannagjá  ¿Qué sentí al llegar ahí? No puedo describirlo con palabras. Porque para mí, que ya sabéis que tengo un lado un poco místico y que disfruto enormemente con todo lo que tenga que ver con sentir la Tierra, poder caminar sobre esta grieta, sobre esta cumbre que nace en las profundidades del océano Atlántico, que se expande mientras te deslizas sobre ella y saber que, de algún modo, tus pasos vacilan entre Europa y América… resulta imposible expresar esas sensaciones con palabras, es demasiado complicado. No las hay. Fue algo tan sumamente especial, tan distinto, tan único que, simplemente… fue mágico. ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir. Almannagjá ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir. Almannagjá  Aquí en Þingvellir el Primer Ministro islandés tiene su residencia oficial, rindiendo tributo así al lugar tradicional de los Þing de Islandia desde que la isla fue colonizada. De un lado tiene Almannagjá y del otro los ríos y lagos que se forman sobre las grietas de las placas.  ¿Quién no querría vivir ahí?  

ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir.  ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir.ISLANDIA - Thingvellir,  Þingvellir.

Paisajes y anécdotas en una noche azul hacia Geysir

Eran las 21:30 cuando nos fuimos del Parque Nacional de Þingvellir y enfilamos carretera rumbo a Geysir. La luz ambiental era increíble. El sol ya se había escondido pero el cielo seguía azul y las nubes resplandecían en dorados y rosas del color del algodón de azúcar. ISLANDIA - Laugarvatn (sur)Resultaba extraño que en septiembre hubiese esa claridad a esas horas. El paisaje seguía siendo magnífico, tierra negra, montañas suaves como Lyngdalsheiði, prados verdes… y caballos en Flúðir. Evidentemente y siguiendo nuestro acuerdo, nos detuvimos para que yo pudiese acercarme a ellos y murmurarles unas cuantas carantoñas aunque no pudieran entenderme Eran las 22:00 y el cielo seguía azul bañado con ése refulgir dorado propio del atardecer. ISLANDIA - LyngdalsheidiISLANDIA - Flúdið

Continuamos camino y nos dieron las 23:00. El cielo se había vuelto grisáceo, de un color perla oscuro, y las nubes del horizonte ahora reflejaban el rosa brillante previo al anochecer. Unos kilómetros más…. y el cansancio pudo con nosotros. Nos detuvimos en un pequeño prado verde y ligeramente húmedo en Múli para pasar nuestra primera noche (y primera vez) de acampada libre. Y llegó lo que temíamos.

Montamos la tienda como buenamente pudimos porque era la primera vez que la usábamos y no teníamos ni idea de cómo iba. Imaginad el espectáculo “¿Y esta varilla, dónde? ¿Por qué ésto es de color amarillo y esto rojo?”Tira de allí y yo tirare de aquí” ¿Dónde se engancha esto? “Ilumíname aquí” “¿Y ésta pieza qué narices es?”.

Sí, primero fueron las risas, después las histéricas que bien podrían ser la de un par de dementes… y casi terminamos discutiendo. La temperatura bajó bastante y el ambiente estaba muy húmedo, así que no era precisamente agradable estar allí intentando averiguar cómo se montaba la dichosa tienda

Lástima que no lo grabásemos porque era para vernos. Ahora, desde la distancia, nos reímos al recordarlo porque debíamos parecer dos pollos sin cabeza en mitad de aquél prado medio a oscuras, con mucha humedad y con una tienda de campaña “a trozos” y desperdigada por el suelo y que no habíamos montado en la vida

Total, que entre unas cosas y otras nos dieron las 00:00. Con un cansancio terrible y un frío importante (sobre todo por la humedad, de verdad que eso es lo peor) terminamos por dejar el porche de la tienda sin montar, suplicando para que no se nos cayese encima en mitad de la noche y nos diera un susto que nos dejase sin dormir.

Nos metimos dentro y entramos en calor mientras cenábamos en cierto silencio reflexivo porque allí no hubo momento para hablar de las sensaciones e impresiones del día. Nos pudo el cansancio, el sueño y las ansias por recobrar energías para el intenso día de viaje que nos esperaba a la mañana siguiente.

Y aún así, a pesar de las horas de la madrugada que eran, aún había un halo azul eléctrico que se perdía en el horizonte, allá donde se unen la tierra y el cielo, separados, eso sí, por la línea negruzca del océano.

ISLANDIA - Múli


VÍDEO de nuestro canal de YouTube


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Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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8 Comments

  1. Que paisajes!! me encanta la variedad de colores
    Y genial los consejillos quevais dando!
    un abrazo

    • ¡La verdad es que los colores que puedes ver en Islandia es una de las cosas que más impresionan! Igual que la luz del sol, también es distinta y se nota mucho
      ¡Muchas gracias, Vero! Espero que sean de utilidad que, al fin y al cabo, es nuestro propósito

      ¡Abrazote enooorme!

  2. Qué paisajes más maravillosos… y qué miedo el cartel naranja :_(

    Las fotos muy cuidadas

    ¡Un abrazo!

    • La verdad es que sí, los paisajes de Islandia son increíbles. Y eso que ése día aún no habíamos visto nada
      Lo del cartel asustó, sí, sobre todo porque lo vimos después de haber andado pisando por allí

      Gracias por lo de las fotos. Me alegra que te gusten

      ¡Abrazote, Jota!

  3. Me ha encantado leer este post Eva, porque nosotros fuimos al Círculo de Oro desde Reykjavik así que no vimos ni la zona volcánica de Seltun ni el cráter Kerid.
    Ah, tengo que decirte que aunque como bien dices hay un montón de pozas naturales donde bañarse en Islandia y lo mejor gratuitas, creo que si tienes una próxima vez en Islandia deberías probar las aguas del Blue Lagoon, y entonces sabrás porque te lo digo… La entrada, sí que es verdad, que es muy cara pero merece la pena. Fíjate que yo si volviera, repito!

    Madre mía, qué anécdota la de la señal del campo minado jajjaja Si es que Islandia es una caja de sorpresas!

    El vídeo me ha gustado también mucho, a ver si me animo yo a montar uno con lo que grabamos… pero falta tiempo siempre para contarlo todo, eh?

    Un besazo y esperando el siguiente capítulo de Islandia!

    • ¿No fuistéis a Kerid ni a Seltún? Ostras, pues a mí me sonaba totalmente que visitar estos sitios fue algo que saqué de tus diarios (Me estoy volviendo looocaaaa….)
      Si volvemos a Islandia te haré caso y nos bañaremos en el Blue Lagoon Lo cierto es que es una de las cosas que nos quedan pendientes, bañarnos en aguas islandesas, porque yo no sé si es que mi cuerpo estaba especialmente sensible pero el olor se me hacía insoportable. Lo intentamos en unas del norte y tuve que salir corriendo en cuanto salí del coche porque echaba todo del estómago… Horroso

      Jajaja, lo del campo de minas parecía de cámara oculta. Es que después del “mieditis” con el que yo creo que terminamos llegando todos que en la primera parada que hacemos nos encontremos eso es como: “Venga, vaaaale… Si empezamos así…”

      Gracias por lo del vídeo. La verdad es que nosotros tenemos poco material en vídeo; era la primera vez que teníamos una GoPro en las manos, nos la dejaron el día antes de salir, no sabíamos manejarla…. En fin, que una pena, porque la verdad es que con el buen tiempo que nos hizo… Pero ¡eh! Excusa para volver

      Mil gracias por pasarte y comentar, Grace
      Y sobre todo (y seré pesada pero te lo voy a decir siempre) gracias por toda la ayuda que me prestaste cuando estaba preparando el viaje

  4. Hola Eva, estoy leyendo tus diarios y me estoy enamorando más de Islandia (y todavía no he ido). Me gustaría saber, si no lo has publicado todavía, o yo no lo he visto, cuanto puede ser el importe para estar 12-15 días en esta isla. La verdad que me parece muy buena idea ir en Ave a Barcelona y coger allí el avión. Saludos

    • ¡Hola Belén! Gracias por pasarte

      Me alegra que ISLANDIA te esté enamorando todavía más. Pero ya te digo que las fotografías no le hacen la más mínima justicia

      Sobre el presupuesto, aún estoy trabajando en ello porque tengo que rebuscar todos los papeles y los extractos del banco y hacer cambio de divisas. Estoy en ello, pero aún voy a tardar un pelín :-P De momento, lo que sí puedo decirte, es que el próximo miércoles 6 de julio publico el post sobre ALQUILER de COCHE en ISLANDIA. Ahí ya dejo varios presupuestos respecto al alquiler, que es una de las cosas donde más dinero se va a la hora de viajar a Islandia Échale un ojo porque te va a servir mucho

      ¡Genial que te parezca buena idea lo del AVE! A nosotros nos venía mejor hacerlo así, tanto pot tema económico como por tiempo, pero cada cuál tiene que ir valorando según sus circunstancias ;-) 

      ¡Abrazote grande, amiga!

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