Por qué no quiero que mi blog de viajes se convierta en mi trabajo

La premisa de este blog ha sido, es y será ante todo, que sirva como una forma de ayudar a otros viajeros, de devolver a la blogosfera parte de la gran ayuda que me había brindado a mí a la hora de preparar mis viajes y de descubrir lugares. Sin embargo, a medida que me he ido introduciendo más en el mundillo me he dado cuenta de que una gran mayoría de los blogueros de viaje pretende que el blog les sirva como medio de vida, bien con un propósito a corto, medio o a largo plazo. Me ha sorprendido la cantidad de ellos que depositan esa “ilusión” en el blog, la cantidad de ellos que esperan poder ganarse así el sustento, la cantidad de ellos que esperan que a través del blog puedan viajar “gratis” y conocer mundo.

Yo nunca lo he visto así.

¿Que me gustaría que me sirviese como una plataforma para algún empleo? No lo niego y eso sí que no sólo me gustaría, es que me encantaría ¿Que no me parece mal ganarme algunos €uros a través del blog? Tampoco. De hecho, tengo algo de publicidad insertada (Banners, y el afiliado de Amazon, que lleva una notita aclaratoria de que es publicidad). Pero jamás, nunca, se me ha pasado por la cabeza que esta sería mi forma de ganarme la vida. Y si se plantease la posibilidad, es decir, si se me presentase la opción sobre la mesa de dedicarme a ello al 100%, tampoco la aceptaría.

Ahora estaréis pensando: “Ya, sí, claro. Te ofrecen ganarte la vida viajando por el mundo “a gastos pagados” y escribiendo en el blog y te vas a negar. ¿A quién pretendes engañar?”. Pues a nadie. Es que es la pura y, quizá para muchos, sorprendente verdad.

Dyrhólaey

¿Y por qué? Porque este blog perdería todo su sentido. Porque pasaría de ser un lugar donde plasmar sensaciones, donde plasmar mis experiencias, donde hablar del viaje de forma libre y sin restricciones, de poner las fotografías y mostrar lo que me diese la real gana y omitir todo aquello que considerase oportuno. Todo eso se acabaría.

No nos vamos a engañar; creo que todos sabemos o intuimos cómo funciona la publicidad, cómo funciona el que un destino o una empresa te patrocine y te pague por visitarlo. ¿En serio es creíble que alguien que ha visitado algo a gastos pagados hable mal de ése lugar? Ojo, que haberlos haylos, pero son pocos y contados con los dedos de, quizá, una mano. Y corren el riesgo de no volver a ser invitados a un blogtrip (como se llama en el mundillo) por “mala prensa“. Y eso de que te inviten a los destinos, que prácticamente todo sea a gastos pagados, que te preparen el itinerario, te lleven a sitios exclusivos, te lleven a vivir experiencias y demás…. y que tú sólo tengas que preocuparte de hacer una maleta y, una vez allí, de hacer muchas fotos para contarlo en tus redes sociales y luego escribir maravillas del lugar (tampoco hace falta que te trabajes mucho el texto, por cierto)… suena fenomenal ¿verdad? ¿Quién querría bajarse de ése carro?

Galicia, España

Pero, aparte de este factor del tema marketing y demás que es meterse en un berenjenal MUY sensible, voy a centrarme en lo que supondría para mí, de forma personal, que el blog se convirtiese en mi trabajo.

Y es que, en esencia, lo que ningún bloguero que se dedique enteramente a esto dirá o reconocerá jamás, es que DEJARÁS DE DISFRUTAR DEL VIAJE como lo hacías antes. Y esto se debe, principalmente, a que se convierte en tu trabajo, un trabajo implica varias preocupaciones que te aporrearán la cabeza antes, durante y después del viaje, y que te impondrán un ritmo que te hará perderte muchas cosas. Se acabó eso de degustar los viajes, de tener momentos de reflexión mientras estás disfrutándolo, se acabó mucha de la improvisación, se acabó que te sucedan cosas de improvisto y las vivas tal cual. ¿Y sabes por qué? Porque ahora vivimos en un mundo que exige “retransmisión en directo”. Porque la gente quiere saber lo que te pasa en el momento en que te pasa. Y eso requiere planificación, eso requiere actuación, eso requiere aparentar…

Noruega

Si escribes un blog y estás en Siberia, búscate la vida para tener Internet para contar día a día lo que estás haciendo en forma de artículo y fotografías. Fotografías que en esta era no te queda más que retocar sí o sí; que si el brillo, el contraste, la viveza del color pero, sobre todo, usar el famoso HDR que distorsiona la realidad como pocos (y aplica algún filtro que todavía “mejore” aún más la imagen. Yo prefiero decir, distorsionar la realidad) y que tan manido está. Sí, usa todo eso que consigue poner una aurora boreal sobre la Torre Eiffel de París, todo para ganar unos cuantos más “Me Gusta” que el de al lado. No, se acabó, ya no hay fotos en las que corriges las típicas desviaciones, eso pasó a la historia. Y ojo, que no critico la fantasía artística en la fotografía, critico el engaño masivo y demasiado habitual en muchas cuentas de redes sociales y blogs de viaje.

Y si no escribes en el blog ése mismo día porque no te da tiempo al menos tienes que hacerlo mínimo en tus Redes Sociales contando casi con pelos y señales qué has hecho, dónde has estado y añadiendo fotos (y vídeos) fingiendo en muchas ocasiones para que todo quede bonito. Y sí, hice algo parecido en el viaje por los Países Nórdicos ¿Y sabes qué? Que todo eso es TIEMPO que se te va del viaje, TIEMPO perdido para asumir, disfrutar y reflexionar sobre lo que has vivido y experimentado. Es, incluso, TIEMPO de descanso que se te ha escapado.

Pero si llevas una cámara de vídeo, entonces ya si que no disfrutas del viaje en absoluto.¿Por qué? Porque te toca estar en ése lugar y mientras estás en él en vez de admirarlo, degustarlo, maravillarte y saborearlo, en vez de VIVIRLO con toda tu alma, vas a estar pendiente de los planos que vas a tomar para el vídeo que tienes que hacer, vas a estar haciendo un guión de lo que tienes que decir a la cámara, pendiente de repetir tomas, vas a tener (en los casos más exagerados) que provocar o buscar situaciones que le den chicha al vídeo porque, quizá, no va a ser lo suficientemente jugoso, morboso o atractivo para aquellos que te siguen o para ganar más seguidores. TIEMPO que has perdido de vivir tu viaje, una vez más.

Francia

¿Y de verdad quiero perderme ver un oso pardo salvaje a escasos metros de mí, sentir todas esas emociones recorriendo mi cuerpo, admirarlo y maravillarme y deglutir esa adrenalina recorriéndome el cuerpo? ¿Voy a perderme todo eso por conseguir un buen plano para luego colocarlo en un vídeo? Y sí, tengo vídeo de ése momento pero ¿sabes qué? Permíteme una pizca de vulgaridad, me importaba una mierda si el vídeo era mejor o peor, si se veía el oso o no. No me importaba nada. Planté la cámara contra al cristal y que saliese lo que fuera. Pero eso, cuando quieres hacer “vídeos decentes”, “vídeos de calidad”, cuando quieres dedicarte a ello profesionalmente, no te sirve. Así que dejas de vivirlo, dejas de experimentarlo, porque tienes que estar pendiente de que la cámara esté grabando lo que quieres y de la forma en que lo quieres.

Brutus, Finlandia

Vivimos en una era que nos exige exhibirnos y hacerlo de forma masiva y descarada. ¿Quieres tener un blog de éxito? Publica todas las semanas, en un día concreto y a una hora concreta, como si esto fuese una revista del corazón. ¿Si tienes canal de Youtube? Sigue la misma regla, porque así haces tu propia serie de televisión. ¿En Instagram? Ya no sirve que hagas fotos con HDR y filtro porque si ves la foto de otro que te gusta, simplemente haz un “repost” en tu cuenta, llénala de esas foto geniales de otros para así conseguir más “corazones” por “tus” maravillosas fotos de lugares en los que ni siquiera has estado.

Finlandia¿Dónde están todos aquellos que te cuentan su experiencia de viaje a la vez que te aconsejan y te dan información útil, te enseñan cosas, te hablan de la historia, te hablan de los pueblos, de las culturas, de las leyendas, te aportan algo más? Ahora, en los “blogs masivos” como me gusta llamarlos, sólo los encuentras de dos tipos: los centrados en contarte su vida con la excusa del viaje o aquellos que únicamente te dan información práctica corta y pega, sin más emoción que la Wikipedia.

¿En qué se está convirtiendo esto?


 

Sobre Eva

Viajera insaciable, lectora incansable, eterna aprendiz de idiomas y meticulosa observadora de culturas, lingüista, traductora y curiosa como yo sola. Mi lema: Viajar para vivir y sentirse vivo.
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4 Comments

  1. A mi no me inspiran esos viajes o mejor llamarlos blogtrips en los que todo el mundo al final publica lo mismo en su blog y redes sociales. Segurísimo que si ese viaje lo hubieran organizado ellos no iban ni a la mayor parte de los sitios que les llevan, pero claro todo vale si es gratis. Nosotros lo tenemos claro, no tenemos un día en concreto para publicar, lo hacemos cuando sale la inspiración, que publicamos uno o dos al mes, da igual, creo que los van a leer con más ganas, que si escribes día si o día no, y sabes porqué, porque indagamos e intentamos dar buena información. Cada vez veo más artículos destinados al patrocinio, donde se adecuan los post más a los enlaces de afiliación.

  2. Plas!! Plas!! Plas!! No sé si esa es la onomatopeya correcta del aplauso sobre lo que acabo de leer; así que lo aclaro. Verdades como puños, aunque para aquellos que quieran matizarlas (generalmente con excusas) no les serviría …. simplemente por su orgullo.
    Para mi es fácil este comentario. Yo soy uno de esos raros; quisiera decir de los tuyos pero eso sería una pedantería. No tengo publicidad en mi blog, ni la quiero. No asisto a blogtrips (si me invitaron hace a tiempo a un par de ellos, y por eso no quiero asistir más). Viajo por disfrutar; escribo, también para disfrutar. Si mi disfrute ayuda a otros, y me lo hacen saber, no te quepa duda… me hace feliz. Ahhh, y sí, tengo muchos años (que también de experiencias de viaje) pero que no me hacen menos creíbles que “los del macuto”, sin acritud.
    Un beso, Eva. Escribe, cuando, como y de lo que quieras. Salud, ciudadana viajera.

  3. Mucha razón Eva en muchas cosas de las q dices. Yo solo he ido a un blogtrip hace tiempo y tuve claro que eso no es para mi. Yo no quiero viajar con desconocidos. Quiero emprender ruta con mi pareja, mi familia y mis amigos. Conocer el mundo a mi aire. Bien dices q sacar unos euros o hacer una colaboración está genial. Pero dedicarse a esto es otra cosa. Viajar por placer poco tiene que ver con viajar por trabajo. Un saludo
    Kris

  4. Totalmente de acuerdo. Yo no quiero que mi blog se convierta en un espacio de postureo, por lo que estoy totalmente de acuerdo con cada una de tus palabras.
    De hecho, los blog que leo y con los que me deleito, son los que me parecen mas auténticos… los que me hablan de experiencias, me cuentan historias, vivencias… son los que no me quieren vender nada, solo transmitir experiencias

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